miércoles, 29 de diciembre de 2010
El Silmarillion
domingo, 14 de noviembre de 2010
El señor de los anillos
¿Qué haríais si a vuestras manos llegara un objeto con el que pudieseis poseer el poder absoluto?
Este es el dilema que plantea J.R.R. Tolkien en su obra más famosa, El señor de los anillos, libro dividido en tres volúmenes (La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey) en los que se narran las aventuras de los nueve miembros de la Comunidad del Anillo, especialmente la de el hobbit Frodo, Portador del Anillo.
¿Qué tiene de especial este anillo? Es la fuente de poder de Sauron, el Señor Oscuro al que creían derrotado, pero que vuelve a alzarse. De conseguir el Anillo, será imposible derrotarlo. La finalidad de la Comunidad, formada por miembros de todas las razas libres (hombres, magos, elfos,enanos y hobbits) es la de llevarlo hasta el lugar donde fue forjado, pues solo allí podrá ser destruido. Pero la joya supone una pesada carga para su Portador y algo muy tentador para muchos otros. Será difícil completar la misión antes de que estalle la guerra.
Lo primero que hay que saber de El señor de los anillos es que se trata de la continuación de otro libro, El hobbit. Por algún motivo, esto es algo que todo el mundo parece olvidar. Se suele tratar a El señor de los anillos como una obra independiente, lo que lleva a que muchos lectores no tarden en perderse entre los numerosos datos que ya se dan por sabidos en este libro.
Estamos ante una obra basada en la eterna lucha del bien y el mal, en la que se entremezclan valores cristianos con en numerosos elementos procedentes de mitologías ya existentes (especialmente de la nórdica y finesa) en los que Tolkien se inspiró para crear un mundo completamente nuevo y original compatible con sus propias y genuinas razas. Entre ellas, destacan la de los ya mencionados hobbits, de aspecto semejante a los humanos pero de muy poca estatura y con grandes y peludos pies.
No nos dejemos engañar por su carácter aventurero y sus elementos mágicos: aunque esté dirigido principalmente al público juvenil, su lectura es especialmente complicada, ya que no se trata de un libro aislado, sino que forma parte de una obra mucho más extensa, un legendarium completo, en el que J.R.R. Tolkien trabajó durante toda su vida, siendo El señor de los Anillos el final de una larga historia.
A pesar de su temática épica, podemos ver en El señor de los anillos la actitud pacifista de su autor, traumatizado tras participar en la Primera Guerra Mundial. Tolkien no nos muestra la guerra como algo verdaderamente heroico, sino como el último recurso que debe tomar un pueblo ante un ataque enemigo y que, de ser imposible evitar, debe tener como fin el restablecimiento de la paz.
Tolkien también supo transmitir a la perfección su profundo amor por la naturaleza. Esta misma juega un papel crucial en el libro, llegando a participar “de forma activa” en varias batallas, pues se ha visto dañada a causa de la descontrolada industrialización llevada a cabo por el enemigo.
Supongo que es por estos valores por los que la obra se sigue recomendando a los más jóvenes. La misericordia, la lealtad, la amistad y el compañerismo son, entre otros, una constante dentro de ésta. No se trata solo de un libro lleno de imaginación y atractivo de cara a la lectura, sino que además comprende una serie de enseñanzas que lo hacen imprescindible.
Mentiría si dijese que El señor de los anillos no me marcó de por vida. Lo comencé a leer con doce años, poco antes del estreno de la primera película y quedé verdaderamente impresionada. Por aquel entonces comenzaba a perfilarme como una imaginativa niña un tanto “hippy”, muy idealista y preocupada por el medioambiente, deseosa de paz y amor fraternal, aunque apasionada del género épico y las leyendas. No podría haber encontrado nada mejor por aquella época.
No diría que es una obra absolutamente perfecta. Entre otras cosas, la historia principal tarda mucho en comenzar, del mismo modo que luego el final se hace bastante largo. Además, se echa en falta algo más de romance, teniendo en cuenta las relaciones entre determinados personajes. Pero considero estas faltas más que justificadas dado el tipo de libro del que se trata.
En definitiva, uno de mis libros favoritos, que invita a leer y ser releído.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Nuevo proyecto: Cantando en Sunset Boulevard

viernes, 29 de octubre de 2010
Catorce gotas de mayo

jueves, 14 de octubre de 2010
Musashi 1: La leyenda del samurai


martes, 21 de septiembre de 2010
Bienvenida tardía
Esta actualización no va a presentar ningún libro como las demás. De hecho, nos hemos retrasado especialmente, como bien sabéis.
La razón de mi retraso la podéis encontrar aquí, pero ese no es el tema que quiero tratar.
Hoy estoy aquí para darle la bienvenida a un nuevo miembro colaborador del blog: Claudia, que firmará como Krissel Majere.
¿Y cómo es Claudia, os preguntaréis? Nada más difícil de definir.
Sin duda, es una apasionada de la lectura y tiene un año más que nuestra también colaboradora Paloma.
Se me hace necesario destacar su gran afición por el género romántico y de aventuras, especialmente aventuras oscuras con personajes carismáticos y confusos.
Pero dejando aparte sus gustos literarios estoy segura de que ofrecerá una visión bastante interesante de los libros que decida discutir con nosotros. No estaremos siempre de acuerdo (y ahí está la gracia) por lo que espero poder entrar en largas discusiones, pacíficas o no; ya que la conozco desde nuestra niñez y sé de sobra que si ella es cabezota, yo también, y necesitas unas muy buenas argumentaciones antes de dar el brazo a torcer.
Claudia... prepárate para las derrotas que vendrán.
Vale, era broma, simplemente pásalo bien, y deja que todos nos lo pasemos bien contigo.
Y os dejo con ella. Cuidado, a veces muerde.
viernes, 20 de agosto de 2010
El fantasma de la ópera
Alguna que otra vez me han dicho que releer un libro es encontrarse con un viejo amigo, un querido camarada al que no importa cuántos años pasen sin verlo, el reencuentro siempre será motivo de alegría.
Está claro que esto no siempre ocurre, no todos los libros invitan a una relectura aun cuando disfrutamos de la primera. Pero creo que puedo afirmar que El fantasma de la ópera es para mí mi queridísimo amigo del que pensé que ya lo sabía todo y que sin embargo sigue sorprendiéndome.
Hace ya bastante tiempo que lo leí por primera vez y este verano, movida por la nostalgia, volví a hacerlo. Aunque quería rememorar los sentimientos que desató la primera lectura, estaba segura de que por mucho tiempo que hubiese transcurrido, el Fantasma ya no podría volver a hacerme sentir lo mismo que la primera vez. Ya sabía de antemano lo que iba a suceder, estaba preparada para todo. Me equivoqué.
El argumento de la obra es bien conocido: A finales del siglo XIX, un misterioso hombre tiene atemorizado al personal de la ópera de París. Es el Fantasma, responsable de diversas amenazas y asesinatos llevados a cabo en el edificio… Tras su gran debut, la joven soprano Christine Daaé se reencuentra con un amigo de la infancia, el vizconde Raoul de Chagny. Ambos jóvenes están profundamente enamorados, pero eso es algo que incomoda intensamente al tutor de Christine, el Ángel de la Música…
El libro ha tenido numerosas adaptaciones al cine y al teatro.
Una de las más famosas es el musical de Andrew Lloyd Webber
Aunando misterio, terror y romance, la novela está escrita a modo de investigación periodística. El autor, Gaston Leroux asume el papel de investigador interesado en los extraños acontecimientos sucedidos hace años en la ópera, de modo que dice reunir diversos datos provenientes de distintos archivos policiales o las memorias de los antiguos directores del edificio, así como entrevistas en primera persona a personajes que participaron en la historia. De esta manera, consigue involucrar más al público haciéndole creer aunque sea por un momento que la historia es completamente real.
Quizás el estilo narrativo no sea el más elegante ni el más cuidado. De hecho siempre me pareció que quedan algunos cabos sueltos (como el caso del imperdible) o aparecen personajes de manera un tanto forzada (como el matador de ratas). Sin embargo, considero que nadie debería morir sin haber disfrutado de esta novela. No es absolutamente perfecta, pero la sensibilidad y capacidad para transmitir emociones de Leroux la hacen una pieza fundamental en la historia de la literatura.
La dulzura e inocencia del alma de Christine, capaz de ver más allá de lo que los ojos ven, de sobreponerse al más grande de los miedos y de sacrificar su propia felicidad por amor y compasión me conmovió profundamente, del mismo modo que la abnegación y buen corazón de El Persa. Los celos de Raoul, aunque en ocasiones difíciles de soportar, lo hacían parecer de lo más tierno y, como él, ¿quién no ha sentido en la oscuridad del dormitorio el miedo de que unos ojos de brasa te observen con no muy buenas intenciones? Reconozco que este sencillo pasaje me hizo pasar una mala noche.
Pero sin duda mi personaje favorito ha sido Erik. Podríamos considerarlo no más que un vulgar criminal, un asesino y extorsionador, un demente acosador que juega con los sentimientos de una muchacha para que renuncie a todo y así poseerla… ¿Por qué es imposible de odiar?
Erik no es un vulgar villano. Es una criatura infeliz que busca desesperadamente una única cosa, algo que le fue cruelmente arrebatado el mismo día en que nació: la capacidad de ser amado. Despreciado por todos por su desagradable apariencia, Erik ha aprendido a desconfiar del resto de seres humanos. Sabe que no puede acercarse a ellos, pues lo rechazan, todos sienten repulsión y asco hacia él. Solo ha podido vivir para sí mismo, nunca ha tenido a nadie más. Y, sin embargo, él no lo ha querido así. Solo aspiraba a tener una vida normal, en la que pudiese amar y ser amado. Por eso, cuando cree poder alcanzar esta felicidad soñada, se obsesiona hasta el punto de enloquecer y no duda en hacer lo que haga falta por conseguir su meta, no importa cuántos tenga que sufrir por ello… Salvo si eso incluye la desgracia de su amada.
Porque Erik, bajo su desagradable apariencia y su superficial maldad, esconde un tierno corazón que solo necesita un poco de cariño y por el que solo podemos sino sentir unas sinceras compasión y piedad.
No puedo terminar sin mencionar la música, gran inspiradora de esta obra. No se trata de un simple elemento decorativo, la música juega un papel esencial en la novela. No solo la mención de insignes obras como Fausto de Charles Gounod, sino más bien lo que la música supone como arte. He disfrutado enormemente las comparaciones entre la Carlotta, una gran diva capaz de interpretar a la perfección las más maravillosas piezas pero incapaz de representar adecuadamente a los personajes, y Christine, sin tanta experiencia pero más capacitada para dar vida a la música. Pues ésta no es solo la combinación de sonidos y silencios, sino también un pedazo del alma del artista.
lunes, 2 de agosto de 2010
Muerte en el Nilo
viernes, 23 de julio de 2010
El retrato de Dorian Gray
A mi padre siempre le ha gustado leer, por lo que desde que tengo memoria en casa he podido gozar de una amplia biblioteca. Me encantaba (y me encanta) pasar la vista por los distintos volúmenes, leyendo sus títulos y estudiando el material y adornos del lomo, buscando algo que despierte mi interés.
Fue en una de esas tardes de ocio cuando mis ojos se posaron en un título y un nombre en los que hasta entonces no me había fijado y que me resultaron de lo más atractivo: De profundis, de Oscar Wilde. Pensé que alguien con tan buen nombre (y que tan bien elegía el de sus obras) debía de tener muchas cosas interesantes que contarnos. Inmediatamente devoré el libro. Podría decirse que me enamoré del estilo de este hombre. Y, por supuesto, quise leer más.

Poco a poco fui descubriendo sus bellísimos cuentos. O mejor dicho, redescubriendo. Ya conocía varios de ellos, como El gigante egoísta o El príncipe feliz, pero por adaptaciones infantiles en las que se pierde gran parte del genio del autor.
Finalmente conseguí hacerme con el título que más ansiaba: El retrato de Dorian Gray ¿El origen de tanto interés? Ya conocía la historia, antes de conocer a Wilde, pero una vez más lo que verdaderamente llamaba mi atención era el propio título y el nombre del protagonista. Me parecía el nombre más “encantador” del mundo. Por este motivo, no pude sino sonreírme cada vez que en el propio libro se mencionan las cínicas aunque siempre interesantes teorías de Lord Henry Wotton acerca de la belleza, especialmente en el pasaje en el que habla sobre los nombres y lo perfecto que le parece el de Dorian Gray.
Portada de la primera edición de la novela
Según había oído, la historia trataba sobre un joven que realiza un pacto con el diablo mediante el cual pierde su alma a cambio de permanecer eternamente joven, siendo un retrato suyo el que sufra el paso del tiempo. Como el propio Wilde dijo: “en la primera novela de cada autor el personaje principal debe ser o Cristo o el Fausto". A pesar del paralelismo entre Fausto y El retrato de Dorian Gray, Wilde le ha sabido dar una nueva forma, creando algo completamente nuevo y tan inmortal como el protagonista.
Un Fausto (Dorian Gray) narcisista y vicioso en grado sumo, consciente de sus propios pecados y atormentado por ellos pero paradójicamente sin intención de redimirse; una Margarita (Sybil Vane) ingenua e inocente que a pesar de su brevísima intervención es imposible de olvidar; y un hedonista, cínico e hipócrita aunque carismático Mefistófeles (Lord Henry Wotton), esta vez de origen humano pero con una influencia demoníaca en los demás, junto con el propio autor (Basil Hallward) completan el cuadro de personajes principales de esta novela gótica de carácter decadentista e intención moralista en la que no solo se realiza un estudio pesimista de la burguesía decimonónica, sino también sobre la decadencia y la corrupción humana, representadas en el cambiante cuadro que no muestra solo el paso del tiempo, sino la degradación del alma del retratado.
Quizás no haya sido del todo sabio comenzar con un libro al que sencillamente no soy capaz de encontrarle defectos. Como ya he dicho, adoro la forma de escribir Wilde, tan irónico y cínico a la vez que elegante y minucioso. Además, me encantan tanto la trama como el mensaje que quería transmitir con esta obra. Los personajes, aunque llenos a rebosar de defectos (en especial el propio Dorian), son psicológicamente interesantísimos. Además, es un libro que invita a la reflexión no solo sobre la pureza y corrupción del alma, el disfrute de la vida y las malas influencias, sino también (y es lo que más interesante me pareció) sobre lo que nos mueve a actuar de una determinada forma, ya sea para hacer el bien o el mal, dado que podemos realizar una mala acción de manera no intencionada y una buena acción por pura vanidad. Qué acciones llevamos a cabo verdaderamente de corazón y qué huella imborrable dejan en nuestra alma.
Por cierto... ¿alguien sabe exactamente por qué se hace alusión a Dorian Gray en la canción Moriría por vos de Amaral?