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jueves, 29 de octubre de 2015

El extraordinario caso del doctor Jekyll y míster Hyde

Todo el mundo conoce al doctor Jekyll como un caballero educado y gentil, que siempre ha aspirado a ser un ciudadano serio y respetable, expectativas que parece haber alcanzado. Sin embargo, preocupa cada día más a su círculo de amigos más cercanos. Su gran amigo y notario, Utterson, no entiende por qué motivo Jekyll planea dejar su fortuna a un tal Edward Hyde, un hombre hasta entonces ajeno del que cuando pregunta solo recibe malas referencias. Jekyll reconoce sentirse obligado con Hyde y Utterson sospecha que su amigo es víctima de un chantaje. 

Escribe, Roberto Luis
No es necesario que sigamos hablando del argumento de esta celebérrima novela corta, pues raro sería encontrar a alguien, independientemente de su edad, que no conozca El extraordinario caso del doctor Jekyll y míster Hyde, relato que ya antes de su publicación estuvo acompañado de escándalo, pues se dice que el propio Robert Louis Stevenson  quemó su primer manuscrito, aterrado por el tipo de historia que estaba creando. Por suerte para todos, la reescribió desde el principio.

Su propio éxito podría considerarse también su mayor tragedia, puesto que cuando nos embarcamos en esta lectura lo hacemos conociendo la identidad de Hyde, que, sin embargo, es un misterio hasta el mismo final de la novela. Es una lástima que, estando tan deliciosamente construida para dejarte con la boca abierta al final, por su fama esto ya no es posible. 

Sin embargo, eso no le resta para nada encanto, pues a pesar de que el giro argumental es asombroso, no es menos impresionante su estilo narrativo y, especialmente, destaca su carácter alegórico sobre la naturaleza humana, sobre el bien y el mal. 

Ya adentrándonos en spoilers que, como hemos dicho, no pueden considerarse como tales, queremos destacar una concepción que entendemos equivocada del personaje, como suele ocurrir con todos los clásicos que han pasado a formar parte de la cultura popular de una forma alterada por sus numerosas adaptaciones, no siempre acertadas.

A raíz de esto se ha perpetuado la idea de que la pócima desarrollada por el doctor proporciona al que la consume una personalidad completamente nueva y volcada únicamente a hacer el mal. 

Pero si nos acercamos a la novela dejando a un lado las ideas preconcebidas y dispuestos a conocer la historia desde cero, descubrimos que esto no es cierto totalmente. El propio Jekyll nos hace saber que Hyde no es una criatura artificial que haya surgido como producto de los experimentos, sino que ha formado parte de la persona desde su nacimiento y que el verdadero propósito de la pócima es liberar los rasgos de la personalidad que mantenemos ocultos.

Todo el mundo puede matar. Todo el mundo puede hacer daño. Todo el mundo puede ser increíblemente grosero. Pero la mayoría intenta contener ciertas pasiones primarias e instintos para vivir en una sociedad y ser aceptado como miembro de la comunidad. 

Y eso es lo verdaderamente terrorífico. Todos tenemos un Hyde dentro de nosotros. Agazapado, dispuesto a salir en el momento en el que tengamos las defensas más bajas o amparados bajo el manto del anonimato. Que estas pasiones oscuras se nos hagan incontrolables, o que lo sean para alguien al que teníamos por normal, es una idea que nos perturba y nos incomoda, porque todos lo hemos temido en algún momento.

Y, en cambio, qué diferente sería si esta poción se le administrase a los peores criminales. Continuando con las explicaciones de Jekyll, el lado menos desarrollado de su personalidad, en este caso la más bondadosa, saldría a la luz. 

Con estas reflexiones, finalizamos nuestro tercer Mes del Terror. Esperamos que hayáis tomado nota, no actuéis como los pacatos victorianos que destruyen sus mejores relatos de terror: Compartid los vuestros con nosotras y animaos a leer los que aquí os hemos dejado.

viernes, 23 de octubre de 2015

El rostro

¿Cuántas cosas existen que pueden causar terror? Hay muchas discusiones con respecto a qué arquetipo del horror inspira un mayor miedo. Discusiones por todas partes: momias, vampiros, hombres lobo, muertos vivientes, demonios... y sin embargo, estamos tan empeñados en buscar el terror en lo sobrenatural que olvidamos lo que de verdad, incluso al más aficionado a este género, puede aterrorizar.

Las pesadillas.

¿No es irónico? Estamos tan acostumbrados a centrarnos en lo sobrenatural, en lo que por lógica damos por hecho que no es sino una fantasía creada a propósito para provocarnos rechazo, que olvidamos que existen terrores nocturnos en la vida real de los que ninguno de nosotros estamos libres. Por supuesto, hay otros motivos de horror en el mundo que nos rodea: la maldad está presente en forma de cacos, agresores, asesinos... pero uno puede pasar por la vida sin encontrarse con uno de ellos. Sin embargo nadie está a salvo de tener pesadillas.

Freddy sí que me daba pesadillas
Las pesadillas están tan presentes y son tan variadas que han inspirado varios libros e incluso hubo una serie de terror juvenil tanto televisiva como en forma de libros con ese título... uno de los íconos del terror, Freddy Krueger, se mueve entre los sueños de los jóvenes para vengarse por fechorías pasadas. Sin embargo, no es éste el personaje del que habla el relato de esta semana.

Si algo hace particular a E. F. Benson como autor del género de terror es su necesidad de explicar y desvelar llanamente y sin aspavientos el misterio que envuelve la historia. La tensión de sus personajes rara vez es compartida por el lector ya que desde el principio solemos tener una idea de qué atormenta a los protagonistas. Pero no es el caso de El rostro.

Hester Ward es una mujer sencilla, casada y con dos hijos que presume de tener una vida plena y maravillosamente feliz. No hay nada que pueda desear y sin embargo... hay una tormenta desatada en su mente. Y todo por un sencillo sueño. Durante toda su vida, siendo niña, Hester ha tenido el mismo sueño en el que recorría el mismo paisaje hasta llegar a un cementerio abandonado. Una vez ahí el sueño termina, pero solo para continuar a la noche siguiente con la aparición de un rostro que siempre le ha prometido que, cuando crezca, irá a por ella. Mucho ha pasado desde la última vez que lo tuvo, pero ahora el primer sueño ha reaparecido y teme la noche que está por llegar. Y no en vano, pues en esta ocasión el rostro le promete que pronto estarán juntos... un rostro que poco después identifica en un retrato de hace doscientos años.

No diré más, pues a partir de aquí se desarrolla todo el misterio. Reconozco que leí el libro con la seguridad de que pronto descubriría qué ocurría con aquel hombre misterioso de los sueños de Hester, para qué la quería y cuál sería el final. A menudo Benson nos deleita con finales felices, un caso extraño en los relatos de terror... pero me atrevería a decir que aquí, con este breve cuento, el autor se saltó todas las normas que caracterizan su estilo.
El retrato, al parecer, era un Van Eyck
Y quizá sea por eso por lo que me recorrió un escalofrío cuando solo me quedó el consuelo de elucubrar sobre qué demonios había pasado en esta historia en la que todo parece tener mucho sentido y, justo al final, sientes la realidad quebrarse por completo.

Igual que al despertar de una pesadilla.

sábado, 17 de octubre de 2015

La araña

En un pequeño hotel parisino ocurre un hecho extraño: tres hombres se han suicidado en la misma habitación. En ningún caso se encontró ningún tipo de nota, ninguno de los tres hombres tenía aparentes motivos para quitarse la vida (el tercero fue el agente que investigaba las muertes anteriores), los tres se han ahorcado con el cordón de la cortina, y lo que es más curioso: los tres se quitaron la vida en sábados sucesivos a la misma hora. Tras esto, la habitación queda vacía hasta que un joven estudiante, ante la promesa de alojamiento gratis si coopera con la policía en la resolución del caso, vuelve a llenar la habitación. Pero en lugar de buscar pistas, el estudiante prefiere observar a la bella joven que hila en el edificio de enfrente y, también, a las arañas que vagan por la habitación.


Las arañas son unos de los seres más escalofriantes que se me ocurren. Ya sea por su inquietante apariencia, su forma de moverse, o la posibilidad de recibir un pinchazo de un aguijón ponzoñoso, la mayoría de los seres humanos preferimos evitarlas en la medida de lo posible.

No es, por tanto, de extrañar que hayan inspirado el relato que hoy presentamos, La araña. Sin embargo, para mi sorpresa, esta criatura apenas está presente físicamente en el relato. La mayor parte del mismo son las anotaciones que el estudiante lleva a cabo en su diario, donde cada vez ocupa más páginas la joven hilandera a la que románticamente se refiere como Clarimonde. Aún así, la presencia, por escasa que sea, del mencionado artrópodo, enriquece enormemente la atmósfera inquietante y desapacible que se vive en el cuarto del estudiante, por mucha importancia que este quiera restarle.

Su obsesión por Clarimonde, lejos que parecer enternecedora, no deja de ser indicio de que realmente algo sobrenatural y oscuro ocurre, más aún si prestamos atención a la condición de hilandera que une a Clarimonde con el venenoso animalillo (para más inri, la raiz de la palabra "araña" en alemán, "Spinne", es la misma que "spinnen", hilar).

Con una obra tan recomendable, alabada por el mismísimo Lovecraft, no hay sino que lamentar que la producción de su autor, el germano H. H. Ewers, quien además hizo importantes aportaciones al cine surrealista de su país, se haya visto marcada por su afinidad con el partido nacionalsocialista. A pesar de ello, creo que es una pena que una producción se pierda por motivos ajenos a su calidad que, en este caso, es bien remarcable.

lunes, 12 de octubre de 2015

Las nupcias de la muerte

Una novela de terror. Si yo os pidiera que mencionarais una novela de terror lo más seguro es que la primera que se os viniera a la cabeza fuera Drácula de Bram Stoker. Y no en vano: se trata de un clásico entre clásicos que ya reseñamos aquí por tratarse de uno de los grandes favoritos de todos aquellos que lo han leído.

No vamos a empezar este especial con el tema de los vampiros que tan en boga está en los últimos años... pero casi. Este especial del Mes del Terror comenzará con un relato del mismo autor, o mejor dicho, un fragmento del mismo. La obra completa se llama La joya de las siete estrellas. A algunos les sonará porque está considerada como la segunda mejor obra de Stoker. Esta vez, en lugar de un vampiro nos encontramos con otro ser igualmente clásico y aterrador, otra figura que es incapaz de descansar eternamente: la momia. 

Reconozcámoslo: el tema de las momias ha sido muy maltratado tanto a nivel literario como cinematográfico. En comparación con otros arquetipos no ha sido muy utilizado y cuando se ha hecho se ha puesto más hincapié en la aventura y el romance que en el propio terror de esa criatura que vuelve de entre los muertos para... ¿qué? ¿Qué puede querer una momia de nosotros? Los vampiros buscan la sangre, los zombies nuestro cerebro, pero ¿una momia?

La dificultad de manejar este arquetipo reside precisamente ahí, en la dificultad para justificar el ataque de la misma. Y sin embargo, Bram Stoker utiliza esa dificultad para envolver todo su relato con una sombra de misterio y duda que no nos abandona en ningún momento. 

Un arqueólogo llamado Abel Trelawny se reúne en su casa con su hija Margaret, el prometido de la chica, Malcolm, y un par de hombres más. El objetivo es sencillo en apariencia y complicado en forma: a través de una mezcla de esoterismo y ciencia, principalmente utilizando la luz eléctrica, pretende reanimar el cuerpo de una faraona egipcia, la reina Tera, que guarda celosamente en su mansión. Poco a poco, la tensión de las preparaciones, los malos augurios y los cambios de humor que se suceden entre los protagonistas contribuyen a crear una atmósfera agobiante.

Hatshepsut, la mujer faraón cuyo descubrimiento inspiró esta obra
Tanto es así, que el final fue censurado. Tal como lo leéis: el final, catastrófico como poco, fue eliminado y se obligó al autor a reescribir un final no ya edulcorado, sino completamente contrario a lo que había concebido en un principio. Un final feliz.

Las nupcias de la muerte, un breve relato incluido en el libro Los cuentos de medianoche de Bram Stoker nos trae de vuelta el final original de la novela. Al leerlo he podido entender por qué pidieron que lo retirara: me encontraba a mí misma sentada en una cafetería mientras leía, removiéndome incómoda en mi asiento mientras trataba de que la gente no notara mi desasosiego. Me quedaba contando las páginas que quedaban para el final. No porque se me hiciera infumable, aburrido, ni nada por el estilo, sino porque la tensión era tanta que no podía creer que la tensión fuera escalando todavía más, que un hombre que ya me había fascinado con Drácula fuera capaz de hacerme sufrir tanto con una atmósfera tan asfixiante y maravillosa. 

Uno cree saber por dónde van a ir los tiros cuando se descubre el extremo parecido entre Tera y Margaret, pero nada más lejos de la realidad. Y sin embargo, quiero hacer notar el hecho de que Bram Stoker, al contrario que la mayoría de sus contemporáneos, hizo aquí lo mismo que en Drácula: reivindicar la inteligencia y la independencia de las mujeres, algo que empezaba a despuntar en su época pero que aún no estaba completamente aceptado.

Cuando todo termina, a pesar de haber estado contando las páginas, tienes la sensación de que necesitas más. Necesitas más explicaciones. Te sientes como el protagonista de la obra, el pobre Malcolm, que no entiende nada y a la vez, no necesita más para saber lo que ha ocurrido. Y como él, lo único que te queda, es pasar página y tratar de olvidar algo que, de todos modos, no dejará de darte vueltas en la cabeza.

domingo, 4 de octubre de 2015

Especial Mes del Terror - III Edición

Tras un verano y parte del otoño recluidas a causa de trabajo, mudanzas y asuntos varios que a nadie le interesan, ha llegado el olor a castañas y a huesos de santo que trae consigo el mes de octubre. Y, con él, el especial Mes del Terror que ya hemos estado haciendo desde hace un par de años.


Aún no estamos asentadas como para actualizar con la frecuencia acostumbrada, hemos intentado hacerlo durante los meses pasados sin éxito. Sin embargo, no queríamos faltar a esta, una de las citas más especiales del año para nosotras.


No podemos asegurar cuatro relatos como venimos haciendo, pero sí que algunas historias terroríficas iremos dejando a lo largo de este mes. Si no podéis esperar a la primera, pinchando cualquier imagen podéis ver todas las obras de terror de las que hemos hablado hasta la fecha.




Y, tras esta escueta introducción solo me queda desearos ¡que paséis mucho miedo!

viernes, 31 de octubre de 2014

El Ciclo de la Luna Roja

Para fecha tan especial como esta, no podemos sino hablar de una obra mucho más extensa que las historias cortas que han formado parte de este segundo especial. El motivo principal por el que lo reseñamos ahora es porque la historia arranca precisamente en la noche de Samhein, más conocida como Halloween. Nos referimos a la saga El Ciclo de la Luna Roja, del español José Antonio Cotrina.

Tras acompañar a su hermanita a pedir caramelos durante el Halloween, Héctor se marcha a la cama, para despertarse poco después y ver a un hombrecillo con una pipa que le habla de un mágico lugar: Rocavarancolia. Le asegura pertenecer a dicho mundo y le ofrece vivir allí durante un año, para explotar ciertos poderes ocultos. El contrato se firma, pero no el hombrecillo no ha dicho toda la verdad. Rocavarancolia es un lugar hostil donde Héctor y otros once muchachos tendrán que luchar por su supervivencia sin saber realmente la razón de esta terrible prueba.



Salta a la vista que estamos ante una saga de novelas juveniles en las que se mezclan magia y supervivencia, algo tan en boga en los últimos años. Sin embargo, algo que la diferencia de la gran mayoría de libros de este estilo es la carencia de un “momento pizarra” en el que se explica al lector los antecedentes de la historia y qué es lo que se espera del protagonista en función a ello. Como consecuencia, el lector y los personajes se ven obligados a ir reuniendo información e ir elaborando teorías que irán confirmando o desechando.

Reconocemos que el primer libro de la trilogía, La Cosecha de Samhein, es un poco flojo, no tanto en calidad de escritura como en lo referente a contenido y acción. Se centra sobre todo en presentar a los personajes, así como el ambiente en el que se van a desenvolver, para que así pueda apreciarse mejor cómo evolucionan en los dos libros siguientes: Los Hijos de las Tinieblas y La Sombra de la Luna (*). Por ejemplo, Violeta tenía la sensación, al leer el primer tomo poco a poco, de que no pasaba nada de interés hasta ya los últimos capítulos. Sin embargo, Estefanía se lo pudo leer de una sentada durante un largo viaje en autobús, con lo que no tuvo este problema.


No solo se ofrece el punto de vista de Héctor, sino también el de las criaturas, mejores y peores, que viven en Rocavarancolia, cada una con sus propios intereses y problemas, al margen de la tragedia del grupo protagonista. De estos niños, nos llamó enormemente la atención lo elaborados que están. Son personajes muy redondos, que, si bien al presentarlos se hacen muy arquetípicos, poco a poco van demostrando que ninguno encaja en un canon concreto que domine todo su carácter. La evolución de algunos de ellos es tan grande que al final cuesta reconocer a los niños que llegaron a aquel mundo inhóspito.

Al igual que los personajes, el mundo mágico de Rocavarancolia está muy desarrollado. El autor nos adentra bastante en su atmósfera terrible y despiadada, mostrando gran parte de su historia, fauna y habitantes (confundiéndose los dos últimos con bastante frecuencia). Se nota la influencia de ciertas obras y mitos, aunque convertidos en algo totalmente distinto, gracias a la imaginación desbordante de Cotrina.

Como no podía ser de otra forma, la trilogía elegida para este especial destaca también por su dureza. La muerte y el dolor se muestran muy explícitos desde casi el primer momento. A Cotrina no le tiembla la mano a la hora de matar o lastimar a alguno de sus personajes, aunque no hace de ello un recurso fácil, pues siempre parece haber una justificación para ello. Todo parece obedecer a una especie de “plan divino”: Cotrina debía tener pensado desde el principio cada detalle, cosa que se nota especialmente en el último libro.

¿Alguna vez habéis soñado con un hombrecillo que os hombrecillo que os ofrece un viaje fantástico?



(*) No estamos de acuerdo la grafía utilizada en los títulos de estos libros. En español, los títulos de los libros solo deberían llevar mayúscula en la primera palabra, a no ser que aparezcan nombres propios, que no es el caso. Nos duelen en el literario corazoncito estas extranjerizaciones absurdas. 

jueves, 30 de octubre de 2014

¿Fue un sueño?

El cementerio.
El lugar que más intentamos evitar durante el año se convierte en un de los más visitados durante esta época. No por aquellos con intención de limpiar y engalanar las tumbas de sus seres queridos para el día de Todos los Santos, sino por aquellos jóvenes más románticos que toman el Halloween como excusa para realizar sesiones fotográficas macabras e incluso fantasean con pasar la noche rodeados de lápidas y cadáveres. Y algunos lo consiguen.
El protagonista de la historia de hoy también sintió necesidad de visitar una tumba y pasar la noche en el camposanto, si bien por motivos distintos y con su resultado desconcertante. En esta breve historia de Guy de Maupassant, nos encontramos con un hombre atormentado por la muerte de su amada.

Tras desahogarse largo rato con un desgarrador relato sobre la enfermedad y fallecimiento de la mujer, y de cómo él ha intentado sobrellevarlo, pasa a relatar cómo la tristeza y el amor lo llevaron a visitar su tumba y pasar la noche junto a ella. Pero algo anómalo acaba sucediendo en el camposanto.

No puedo decir mucho más de ¿Fue un sueño?, o revelaría demasiado a quienes no lo han leído. Pero sí puedo avisaros de que los lamentos por la pérdida del protagonista dejan una sensación desazonadora de dolor y angustia, haciendo al lector mucho más receptivo a lo que el hombre experimentará en el cementerio. Todo el relato está narrado con gran maestría, pero esta parte, la más larga, es la que más me ha impresionado, pues retrata este pesar de forma tan apasionada y realista que realmente duele. Y es que tener que afrontar la muerte de alguien que nos es precioso es una de las experiencias más amargas por las que hemos de pasar. 

A este dolor, así como miedo surgido ante las visiones del cementerio, se une otro malestar, debido a un nuevo sentimiento: la desconfianza hacia lo que nunca se había dudado. Y, finalmente, el derrumbe de aquello en lo más se había creído.

Sé que esta es una entrada muy corta, pero realmente no puedo contaros más. En compensación, os dejo un audiorrelato de ¿Fue un sueño?, bastante bien narrado, ideal para escucharlo durante la Noche de Brujas... o siempre que os apetezca disfrutar de una buena historia de corte gótico.


viernes, 24 de octubre de 2014

El joven Goodman Brown

No es la primera vez que aparezco por aquí con algún relato corto del impresionante Nathaniel Hawthorne, pero todos aquellos que hayan leído algo suyo estarán de acuerdo conmigo en que sus historias merecerían ser reseñadas una por una. En esta ocasión tengo el placer de presentaros El joven Goodman Brown, un breve cuento que se ganó muy buenas críticas por parte de sus contemporáneos y que hoy en día sigue siendo uno de los relatos favoritos de muchos de los grandes aficionados a la literatura de terror. 

Goodman Brown es un hombre confiado que vive con su esposa Faith dentro de la comunidad puritana de Salem. Una noche, a pesar de los ruegos de Faith, se interna en el bosque para encontrarse con un hombre de aspecto corriente que guarda cierto parecido con el propio Goodman, aunque su naturaleza parece ser ciertamente diabólica. Este desconocido le ofrece su cayado en forma de serpiente, que guía a nuestro protagonista hasta una serie de revelaciones que le hacen dudar de la buena fe de su comunidad e incluso de la bondad de su propia esposa. 

Al tratarse de una historia bastante corta y de planteamiento simple, resulta difícil hacer un resumen sin contar prácticamente todo lo que ocurre, especialmente las visiones de Goodman Brown. Durante toda la historia se mantiene la duda de si lo que ha visto es la realidad o un mero producto de su imaginación, pero lo cierto es que Goodman Brown termina la experiencia como un hombre completamente cambiado. 

Toda la historia es una hermosa y espeluznante alegoría que empieza con los nombres de los protagonistas, Goodman y Faith, que sin duda representan la esencia de estos personajes. También es visible en el proceso de internamiento en el bosque, que suele simbolizar un proceso de aprendizaje y la pérdida de la inocencia, como ya ocurre en varios cuentos clásicos como Caperucita Roja, Hansel y Gretel, etc.

Uno de los temas principales que se abordan durante todo el cuento es la corruptibilidad del alma humana. Goodman Brown observa cómo uno a uno, aquellos a los que creía más piadosos y admirables dentro de su comunidad, resultan ser muy diferentes a aquello que proclaman. La fe que profesan es solo aparente y no parecen albergar buenos sentimientos en su interior.

Nathaniel Hawthorne
Personalmente la impresión que me ha dado ha cambiado mucho con el tiempo. Leí este cuento hace un par de años, junto con otros cuentos breves del mismo autor y siempre he pensado que lo importante era saber si las visiones de Goodmman Brown eran reales no. Sin embargo, al preguntarme mi madre por el relato y verme obligada a simplificar toda la trama, caí en la cuenta de que no era así. Lo importante es el cambio. Goodman Brown pasa de ser un hombre que solo ve la bondad aunque solo sea aparente, para ser un hombre huraño que desconfía de todo y todos, incapaz de ver lo bueno en cada uno de nosotros.

A pesar de todo, el demonio del bosque consigue su propósito: Goodman ha perdido su propia esencia, se ha perdido a sí mismo... y ha perdido la fe, personificada en su esposa. Ha pasado de un extremo a otro.

Es interesante, como en la entrada anterior, observar la propia vida de Nathaniel Hawthorne para entender sus escritos. Su bisabuelo fue uno de los jueces que condenaron a veinticinco mujeres en los famosos juicios de Salem, el mismo lugar en el que se sitúa la historia. Incluso uno de los personajes que aparecen, Goody Cloyse, fue una de las condenadas en aquellos juicios. Quizá este relato no sea más que un intento de reconciliarse con este pasado que tanto lo atormentó, intentando entender que su propio antepasado no era ni una persona intachable ni un hombre cruel. Solo un hombre, con su parte oscura y su parte bondadosa.

En definitiva, tras leer este relato os quedaréis con esa pequeña tensión símbolo de alerta constante. Todos nos sentimos un joven Goodman Brown que acaba de volver del bosque a casa, mirando a todos nuestros seres queridos sin estar seguros de conocerlos de verdad. 


martes, 14 de octubre de 2014

El gato negro

Un joven matrimonio lleva una vida apacible junto a sus muchas mascotas, de entre las que el marido destaca al gran gato negro, Plutón. Sin embargo, el carácter afable de este hombre cambia radicalmente a causa de un alcoholismo cada día más severo, llegando a maltratar a su esposa y los animales. Especialmente sádico con Plutón, acabará matándolo. Los remordimientos lo llevarán a adoptar a un nuevo gato, sin saber que este nuevo felino será quien le haga tocar fondo.


En El gato negro, famosísimo y aterrador relato corto del estadounidense Edgar Allan Poe, no hay que batirse con ningún ente paranormal. No hay almas en pena, espíritus vengativos ni monstruos aterradores. El narrador y protagonista sin nombre, un hombre tan común y corriente como cualquier otro, será a un mismo tiempo cazador y presa, puesto que es su propia mente perturbada la causante de todo el horror en el que se ven envuelto tanto él como su familia.

Ilustración de Byam Shaw
El idílico entorno familiar que se mostraba en un principio pasa a ser el escenario propio de una pesadilla. El autor no se recrea en los detalles, pero tampoco oculta información al lector, porporcionandole datos concretos que le permitan hacerse una idea del sadismo y la demencia de las que hacía gala el protagonista e imaginar lo que debía suponer una vida así para los allegados de este hombre.

Sin embargo, este tormento no es dañino solo para la familia. La agónica culpabilidad que siente el marido llega a ser dolorosa. No cesa de lamentar sus crímenes, que han causado tanto dolor en quienes le querían y no merecían un trato así por su parte.

Es imposible no hablar de El gato negro sin mencionar el estremecedor e hipnótico final, que proporciona una de las escenas más macabras y sorprendentes que he tenido el placer de leer. El horror de esta escena, a un tiempo visual y auditivo, es simplemente perfecto.

Aunque quizás lo más terrorífico sea la certeza que de que hay mucho de verdad en este relato. Al igual que su protagonista, Poe, bebedor en exceso, compartía con su jovencísima esposa Virgina, una gata, Caterina.


¿Cuánto ha reflejado Poe de su vida doméstica en este relato?

jueves, 9 de octubre de 2014

El hombre de arena

El hombre de arena, también conocido como Sandman, es un personaje de la mitología céltica que ha inspirado innumerables obras. Novelas gráficas, canciones y... relatos. En esta última clasificación entra la obra de E.T.A. Hoffmann, incluída dentro de sus Cuentos nocturnos.

Portada de la edición de Valdemar
Narra la historia de Nathanael, un joven estudiante que vivió una experiencia traumática de niño. Su nodriza solía asustarle con la historia del hombre de arena, que atacaba a los niños que no se dormían temprano echando arena sobre sus ojos hasta hacerlos sangrar y arrancárselos, alimentando con ellos a sus propios hijos. El pobre Nathanael llegó a creer, tras un desafortunado accidente en una noche febril, que el hombre de arena asesinó a su padre. Ahora, sin embargo, ha crecido y tiene otras cosas en la cabeza, como el hecho de que a pesar de estar comprometido con Clara, la hermana de su mejor amigo, se siente atraído por Olimpia, la hija de Spallanzani, su profesor.

La nodriza de Nathanael
Siempre he pensado que el formato ideal para la literatura de terror, es el relato y no la novela. Con una novela nos vemos en la libertad e incluso, debido a su extensión, en la obligación de interrumpir la lectura por periodos más o menos largos, aunque solo sea para comer o irse a la cama a dormir de una vez por todas a pesar de lo enganchados que estemos a la historia. Esto hace que la tensión se interrumpa y deba volver a retomarse más tarde, cosa que resulta difícil, siempre tardamos un poco en poder volver a meternos de lleno en el argumento y su atmósfera de misterio. En un relato esto no pasa, se mantiene la tensión continua, in crescendo, hasta que te dan un golpe final que te deja temblando.

Como podéis ver por esta explicación, ya tenía altas expectativas sobre El hombre de arena, y aún más solo por pertenecer al gran maestro del romanticismo negro alemán, pero la lectura se me hizo mucho más fascinante de lo que esperaba. 

La figura del hombre de arena es la principal responsable de mi entusiasmo por este relato. Hasta el final tenemos la duda de si es real o solo un producto de la imaginación de Nathanael, y eso ya es suficiente para dar escalofríos. Sin embargo, este personaje proviene de la fábula de un amigable hombrecillo que ayuda a que los niños tengan sueños hermosos al esparcir arena sobre sus ojos... la sensación de ver transformada una figura amable en algo tan grotesco hace sea mucho más siniestro que si simplemente se tratara de un monstruo de conocida crueldad. Como ese asesino en serie que "siempre saludaba", no lo ves venir.
¿Vendedor de ojos o de gafas?

La figura de Olimpia, en cambio, no me inspiró tanto terror como quizá esperaban, salvo quizá por el detalle de los ojos. Hay una obsesión latente en toda la historia con el tema de los ojos, con arrancárselos a la persona a la que pertenecen. Nathanael cree reconocer al hombre de arena en un vendedor de "ojos", que más tarde resulta ser un simple comerciante de gafas... aparentemente.

En definitiva, la habilidad de E.T.A. Hoffmann para introducirnos en la cabeza del protagonista a pesar de estar narrado por una tercera persona e introducir el estilo epistolar, es admirable. Si os gusta la literatura gótica aconsejo que le echéis un vistazo a este relato, especialmente a los que disfruten con el estilo de Edgar Allan Poe. Hoffmann no es, ni de lejos, una copia germánica de Poe, pero entra en ese mismo estilo perturbador y hermoso a un tiempo.


domingo, 5 de octubre de 2014

Especial Mes del Terror - II Edición

El año pasado quisimos rendir homenaje a la literatura de terror durante octubre, puesto que a finales de este mes comienzan las fiestas por las almas de los difuntos, los santos y los espíritus malévolos. Este 2014 no hemos querido ser menos que el anterior y, un año más, traemos a Koreander en Bibliópolis nuestro Especial Mes del Terror.

Al igual que el año pasado, recomendaremos relatos cortos de corte terrorífico para que cuando llegue el día 31 los lectores que lo deseen tengan una pequeña selección de siniestras historias que compartir con sus amigos durante la noche de Halloween. 


Los puntos en los que nos movemos son los siguientes:
  1. Recomendaremos una obra semanal durante todo el mes de octubre, para que así al llegar el día 31 nuestros lectores tengan al menos cuatro historias que compartir.
  2. Traeremos únicamente relatos cortos o poemas que no necesiten mucho tiempo para leerse y que sean adecuados para la lectura en grupo, dado que lo interesante es leer varias historias en una misma noche y que se mantenga el interés de todos los oyentes. Por lo tanto, durante este mes no actualizaremos sobre novelas. Aunque es posible que este año acabemos con alguna sorpresa...
  3. Un mismo autor no aparecerá más de una vez en cada edición. Así las recomendaciones serán más variadas y nuestros lectores tendrán más posibilidades de encontrar relatos a su gusto. Sin embargo, un autor recomendado este año puede aparecer en ediciones futuras. 
  4. Obviamente la temática de las obras debe estar relacionada con el terror, independientemente de la forma en la que se presente. Recomendaremos obras de terror psicológico, de carácter más gótico o incluso gore, sin olvidarnos del terror más tradicional. Una vez más, queremos traer variedad para satisfacer al mayor número de lectores posible.

Por último solo queda desear un feliz y terrorífico mes de octubre y recordar a los lectores menos dados al tenebrismo que en el mes de noviembre todo volverá a ser como antes.

Que paséis mucho miedo.

miércoles, 30 de octubre de 2013

El guardavías

El guardavías es, quizás, uno de los relatos menos conocidos de Charles Dickens. Cuesta imaginar al hombre que escribió novelas como Oliver Twist y David Copperfield, tan realistas y reivindicativas sobre la realidad de su tiempo, narrándonos una historia de horror sobrenatural.

Escribe, escribe.
Debo admitir que Dickens es uno de mis escritores favoritos, tanto por su versatilidad como por su atrevimiento y lucidez. Aquí tenemos un ejemplo de su facilidad para la escritura, en una historia corta que desde el primer momento logra impregnarte del misterio que rodea toda la escena, transportándote directamente en el lugar donde ocurren los sucesos. 

El narrador de la historia conoce casi por casualidad al guardavías, que en un primer momento se asusta al notar su presencia y lo confunde con un ser de naturaleza extraña. Pronto entablan conversación y traban amistad, pero no es hasta su segundo encuentro que el guardavías se sincera: En dos ocasiones ha visto una especie de espectro rondando por las vías. Podría haber sido un hombre normal, pero sus actuaciones son de los más erráticas y además, después de cada visita un accidente ha tenido lugar, cobrándose las vidas de pasajeros.

Las preguntas del guardavías son aún más interesantes. El buen hombre se encuentra desesperado, interrogándose una y otra vez por qué se manifiesta ese espectro a él, que nada puede hacer desde su puesto para prevenir tales catástrofes. Su inquietud es aún mayor puesto que en los últimos días lo ha visitado en gran cantidad de ocasiones, una de ellas incluso ante su nuevo amigo. El narrador deduce que se trata de alucinaciones y le aconseja que descanse o visite a un médico, preocupado por su salud mental. Cuando vuelve a visitarlo, sin embargo, se lleva una sorpresa...

Debo decir que me causó bastante impresión el final de esta historia. Aunque la interpretación queda a la imaginación de cada uno y la razón de tales apariciones no son explicadas, descubrir la identidad del espectro fue un golpe que me dejó perpleja y maravillada a partes iguales.

Espero que vosotros, tras leer esta historia y salgáis de vuestro estupor por el final comentéis con nosotras vuestras impresiones sobre el mismo y sobre el resto de las historias que aquí hemos comentado. Pasadlo muy bien, disfrazáos, salid a pedir caramelos, volved a casa y a media luz ved películas de terror y leed muchos relatos de terror.

¡Feliz Halloween! 

sábado, 26 de octubre de 2013

Una cama terriblemente extraña

Un joven inglés amasa una importante fortuna apostando en una casa de juegos de los barrios bajos parisinos. Demasiado bebido como para volver a su residencia, decide pasar la noche en esa misma casa. Tras recostarse en la cama con dosel de su dormitorio, pero incapaz de conciliar el sueño y esperando distraerse, empieza a observar todo lo que lo rodea. De repente se da cuenta de que el sombrero del personaje de un cuadro ha "desaparecido" bajo el dosel.


Una cama terriblemente extraña es un relato breve perteneciente a una saga de seis, conocida como After Dark, publicada en 1856. El nexo de estas historias es un pintor cuyos clientes le relatan mientras son retrados algunas de sus más peligrosas vivencias, caracterizadas por cierto aire gótico y detectivesco.

Es fantástico que Wilkie Collins haya decidido narrar su relato desde el punto de vista de Faulkner, protagonista del mismo, pues resulta mucho más fácil recrearse en el horror y en la desesperación que hace presa el pobre apostador, que es plenamente consciente de que si no juega bien sus cartas, perderá la que podría ser su última partida.

Como insomne que soy, he sentido cierto placer masoquista al reconocerme a la perfección ante la descripción de una persona que no puede dormir y que intenta distraerse con lo que puede, hasta que la falta de sueño y el exceso de cansancio le empiezan a jugar malas pasadas y a producirle cierta paranoia... que en este caso está totalmente justificada.

No deja de ser curioso como de algo tan simple y cotidiano como la imposibilidad de conciliar el sueño se puede crear una historia tan angustiosa como esta.

No es ninguna historia de fantasmas, no hay ningún tipo de ente paranormal, como tampoco hay locura u obsesión malsana de ninguna clase, ni nada macabro. Es puro y simple terror ante algo que es (o al menos parece) inminente, angustia ante una muerte prácticamente segura de la que será complicado salir impune, y más complicado aún que tus asesinos no descubran que has escapado con vida.

Y también terror ante la codicia humana, pues hay personas que, aunque nos muestren una cara amable y altruista, no solo no dudan en poner sus intereses por encima de los demás, sino en aplastarlos para conseguir lo que quieren, así tengan que cometer un horrible crimen por algo tan banal como el dinero.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Berenice

"Dicebant mihi sodales, si sepulchrum amicae visitarem, curas meas aliquantulum fore levatas" 
Ebn Zaiat

Con esta frase ("decíanme los amigos que encontraría algún alivio a mi dolor visitando la tumba de la amada"), presente en la ignominiosa cajita de Egaeus, da comienzo Edgar Allan Poe a Berenice, uno de sus primeros y más polémicos relatos, y con el que continuamos nuestro primer Mes del Terror.

Egaeus según una revista vintage japonesa.
El narrador, Egaeus, es un joven enfermizo, melancólico y monomaníaco. Su prima y prometida, la antaño vivaz y hermosa Berenice, sufre una fuerte epilepsia que suele desembocar en catalepsia. La prematura muerte de la joven, así como la última visión que tuvo de ella, atormentarán a Egaeus hasta el punto de hacerle perder la razón y cometer un espantoso crimen.

Que dentro de la producción de un autor tan dado al tenebrismo y lo macabro esta obra se considere especialmente perturbadora no es decir poco. El espanto que Berenice causó aquellos lectores que posaron sus ojos en las páginas del Southern Literary Messenger en marzo de 1835 fue tan grande que Poe se vio obligado a suprimir varios párrafos cara a futuras ediciones; párrafos que hoy en día no siempre (por no decir rara vez) aparecen publicados.

Quizás esta censura actual sea por tradición, o por no atormentar en demasía al ya angustiado lector. Pero especialistas en la obra del escritor estadounidense como Julio Cortázar (traductor de la obra que yo poseo) o Charles Baudelaire aseguran que el relato mejoró notablemente con dicha elipsis. Bien es cierto que esto da un último toque de oscuridad, haciéndonos más partícipes de la locura de Egaeus y que podamos compartir más su terror al descubrir su pecado. Y es que, incluso en la versión no censurada la violencia de los hechos es más tácita que manifiesta, dejándolo todo a la imaginación e inteligencia del lector. Con todo, el espectáculo que se intuye es verdaderamente macabro.

Visión: Dientes de Berenice (Odilon Redon)

Cada vez más indiferente hacia su demacrada prometida, Egaeus la desatiende, sin poder por otra parte dejar de observarla como un fascinante elemento de estudio, mas no de amor. El significado de la obsesión que lo enloquece sigue siendo objeto de especulación. Según algunos, al compararlo con otras obras de Poe, posiblemente se trate de una señal de la muerte inminente. Para los freudianos, se trata de un signo de castración o de terror ante la consumación física tras el matrimonio, posiblemente debido al escaso interés romántico y sexual de Egaeus por Berenice. Incluso se le ha acusado de fetichismo. Aunque no hay que descartar la posibilidad de que el joven buscase salvar aquello que seguía perteneciendo a la Berenice primigenia, lo que su enfermedad no había podido desvirtuar (e irónicamente esta salvación se convirtiese precisamente en la condena de Egaeus y la muerte de Berenice).

A quienes tengan una mente tan fuerte como para soportar la carga emocional de una sádica historia gótica... a quienes no les impresione meterse en la piel de un enfermo mental... a quienes sean lo suficientemente locos como para atreverse con la historia que Robert Louis Stevenson calificó como "terrible", pues "pulsa en nuestro pecho una cuerda, cuerda que acaso fuera mejor no tocar"... os deseo que paséis una feliz noche con Berenice.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El papel amarillo

El primer relato que presentamos en este especial de Halloween es, para mí, uno de los relatos más terroríficos que nunca he leído.


El papel de pared amarillo llegó a mí de una forma curiosa. Durante mi estancia en Graz me matriculé en una asignatura en la que no tenía la más mínima esperanza de entrar, ya que admitían a un número muy limitado de alumnos a los que se pedía muchos requisitos, especialmente a nivel de estudios literarios. Desgraciadamente, yo no tenía ese requisito, pero a pesar de todo la profesora decidió tras el primer día que me aceptaría en clase. La clase de "El terror y lo grotesco en la literatura estadounidense".

Muchas historias leímos y analizamos en aquella clase, pero ninguna como la que Charlotte Perkins Gilman nos ofrece. Ni siquiera fue concebida como una historia de terror, sino como una "liberación" de la autora de ciertas vivencias propias, muy comunes a finales del siglo XIX, momento en el que se sitúa esta historia corta.

El relato es como una especie de diario en el que la narradora, que jamás nos revela su nombre, va comentando su día a día. Nos enteramos de que ha tenido un hijo y sufre de depresión post-parto, por lo que le recomiendan reposo absoluto. Esto incluye descansar también de cualquier actividad artística como pintar, escribir, etc. Su esposo se traslada con ella a una mansión colonial donde ella habrá de dormir en el ático, en una habitación que detesta especialmente por el horroroso papel de pared de color amarillo con unos estampados grotescos. A pesar de la prohibición del médico, ella escribe su "diario", el relato que leemos, cuando él no está en casa. Gracias a ello somos testigos de cómo el confinamiento y la inactividad va haciendo mella en su ya delicada mente, haciendo que visualice a una mujer encerrada tras el papel amarillo, reflejo de sí misma.

Esta obra está sujeta a diferentes interpretaciones. Muchos la consideran una obra feminista, ya que reivindica la autonomía de la mujer y su derecho y necesidad de mantener un trabajo, de no vivir encerrada en casa como solía ser lo común en aquel entonces. Charlotte lo veía como una mera queja a la terapia que le recetaron cuando ella misma sufrió de depresión post-parto y que resultó a todas luces contraproducente para su salud. Otros, como yo, lo consideramos como una historia de terror doméstico, pues cualquiera puede caer preso de una depresión hoy en día.

Sinceramente, al leerlo al principio pensaba que era aburrido, los personajes no están perfilados con profundidad ni se le da especial importancia a prácticamente nada de lo que ocurre, pero en un par de párrafos me sentí fascinada y horrorizada a partes iguales. La desgana y falta total de autoestima que vive la narradora nos llega directamente a través de su escrito, el modo en el que se siente inconscientemente atrapada y ninguneada por su esposo, su frustración por no poder sentirse realizada... es algo a lo que todos tenemos miedo, en mayor o menos medida. Nadie quiere sentirse así, y aquí nos muestran las consecuencias tan terribles que puede tener si llevamos este caso al límite.

Coincido con el estudioso Alan Ryan cuando decía que este cuento "puede ser considerado como una historia de fantasmas, o peor aún, podemos considerar que no lo es".

Estoy segura de que los que lo lean, lo comprenderán.

Este relato inspiró varias obras a la fotógrafa Francesca Woodman

sábado, 5 de octubre de 2013

Especial Mes del Terror - I Edición

Desde hace algún tiempo, algunas de las autoras que llevamos este blog habíamos planeado hacer nuestra particular aportación a los tres días más terroríficos y macabros del año: Noche de Brujas, Día de Todos los Santos y Día de los Muertos o Día de los Difuntos, que como ya sabemos, se celebran del 31 de octubre al dos de noviembre. 



Para amenizar un poco más estos días de rezos por las almas de los fallecidos y el temor por los espectros que puedan presentarse en el umbral de nuestras casas, hemos creado el Especial Mes del Terror, sección que traeremos de vuelta cada mes de octubre con el fin de recomendar obras de temática tenebrosa que no solo no desentonen con el espíritu de estas fiestas, sino que sean candidatos idóneos para compartir a la luz de una linterna.



Nuestro propósito (más bien reto) se resume en los siguientes puntos:
  1. Recomendaremos una obra semanal durante todo el mes de octubre, para que así al llegar el día 31 nuestros lectores tengan al menos cuatro historias que compartir.
  2. Traeremos únicamente relatos cortos o poemas que no necesiten mucho tiempo para leerse y que sean adecuados para la lectura en grupo, dado que lo interesante es leer varias historias en una misma noche y que se mantenga el interés de todos los oyentes. Por lo tanto, durante este mes no actualizaremos sobre novelas.
  3. Un mismo autor no aparecerá más de una vez en cada edición. Así las recomendaciones serán más variadas y nuestros lectores tendrán más posibilidades de encontrar relatos a su gusto. Sin embargo, un autor recomendado este año puede aparecer en ediciones futuras. 
  4. Obviamente la temática de las obras debe estar relacionada con el terror, independientemente de la forma en la que se presente. Recomendaremos obras de terror psicológico, de carácter más gótico o incluso gore, sin olvidarnos del terror más tradicional. Una vez más, queremos traer variedad para satisfacer al mayor número de lectores posible.


Con esto doy por concluida la presentación y comienza oficialmente el Especial Mes del Terror de Koreander en Bibliópolis. A los que no es agrade este género, recordad que en noviembre todo volverá a la normalidad. Y a los que no podáis esperar, os dejos los enlaces a las novelas góticas y de terror que ya hemos comentado:

  • Carmilla: La sensualidad y delicadeza de una mortífera vampiresa hacen no solo que aumente la fascinación hacia ella, sino también su letalidad.
  • Drácula: Un joven notario británico viaja hasta Transilvania para finalizar una venta con el vampiro más famoso de la historia.
  • El fantasma de la ópera: ¿A quién pertenece la voz que Christine oye entre las paredes de la Ópera de París? ¿Será la del misterioso fantasma que tiene atemorizados a empleados y patrones? 
  • Indigno de ser humano: Una dolorosa obra sobre el miedo no solo a la gente que te rodea, sino a ti mismo.
  • La isla del doctor Moreau: Escalofriante reflexión sobre la ciencia descontrolada narrada por un náufrago que llega a una isla cuyos habitantes traspasan la línea de lo animalesco y brutal.
  • Otra vuelta de tuerca: Los fantasmas que se aparecen ante la institutriz de Flora y Miles, ¿son realmente espectros o producto de su imaginación? ¿Qué extraña relación les une con los niños?
  • El retrato de Dorian Gray: Reinterpretación del mito de "Fausto", en el que el alma de un joven virtuoso se ve corrompida ante un peculiar pacto con el Diablo y la promesa de la eterna juventud.

¡Que paséis mucho miedo!
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