miércoles, 29 de diciembre de 2010

El Silmarillion

Cuando era niña, mi padre me contaba historias de la mitología griega y latina. Algo parecido debía hacer J.R.R. Tolkien con sus hijos, contándoles numerosas historias ambientadas en ese mundo mágico que él fue creando a lo largo de su vida.

¿Quién no ha soñado alguna vez con vivir en un mundo poblado por criaturas parecidas a nosotros, los humanos, pero diferentes a un tiempo? Un mundo lleno de magos, elfos, enanos... y orcos, trasgos y monstruos.

Yo desde luego sí, y cuando mi padre me puso en las manos "El Señor de los Anillos", no me lo pensé dos veces. Pero nunca imaginé que disfrutaría tanto otro de los libros de Tolkien, especialmente cuando siempre escuchaba las mismas críticas sobre él: Es muy largo, muy pesado, demasiados nombres, es fácil perderse, requiere mucho tiempo...

Yo a veces me asustaba, y otras decía: ¿Y qué?

Creo que aún hoy, sigo diciéndolo. El Silmarillion es la recopilación de historias y leyendas de la Tierra Media, y como todo libro de historiografía o mitología está repleto de mil nombres con los que es fácil confundirse.

Es un libro que se ha de leer lentamente, disfrutando de su poesía, de su magia. Tanto de la belleza de la redacción como de las historias en sí mismas. Unas historias que no siempre son alegres, de hecho la gran mayoría acaban en tragedia.

Recuerdo que una amiga mía dijo "es la Biblia de la Tierra Media". Lejos de las connotaciones religiosas de la Biblia, estoy completamente de acuerdo con ella. Como en la Biblia, se nos narra la historia del mundo, desde su creación hasta la profecía de su destrucción. Y a modo de ejemplo gráfico, concluye con el relato de la Akallabêth, la Caída de Númenor.

Principalmente, la historia principal gira entorno a los Silmarils, unas joyas creadas por Fëanor, el elfo más habilidoso de todos los tiempos. Estas joyas, poseedoras de la luz primigenia que originó el Sol y la Luna, poseen a la vez un encanto y una maldición, pues aquel que las posea atraerá la desgracia sobre él y los suyos.

La historia de los Silmarils, una creación élfica, queda ligada así a la historia del mundo, dando a los seres vivos de la Tierra Media y en extensión, de la nuestra, la capacidad de crear y destruir, El poder absoluto del control del mundo, la vida y a muerte. Este poder es el que va moviendo a los diferentes personajes, de una forma u otra, alrededor de las historias que se entrelazan hasta crear un mosaico complicado pero hermoso, y también incompleto.

El mensaje final es esperanzador... a medias. Se llama a los humanos para que usen su poder para cambiar el mundo, y vivir en paz con lo que pueden lograr, pero se deja ver que el destino final ya está escrito y por lo tanto, poco se puede hacer para cambiarlo.

De cualquier modo, quisiera resaltar un detalle que a muchos les parecerá sin importancia pero en el que yo vi el resumen de la razón por la que, hoy, hago esta entrada.

La música.

Es un elemento presente en casi todo el libro, los personajes cantan, a veces por placer, por diversión... por magia. El mundo se creo a partir de un canto, con canciones logró Lúthien conmover a Mandos, recobrando así su vida y la de su marido...

Quizá porque la música aúna belleza, expresión e historias, es por lo que un libro como el Silmarillion, que la tiene tan presente, reúne estas mismas características.

Pero eso sí, si no lo habéis leído, hacedlo después del Señor de los Anillos, y con tranquilidad. O no seréis capaces de entender nada.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El señor de los anillos

¿Qué haríais si a vuestras manos llegara un objeto con el que pudieseis poseer el poder absoluto?

Este es el dilema que plantea J.R.R. Tolkien en su obra más famosa, El señor de los anillos, libro dividido en tres volúmenes (La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey) en los que se narran las aventuras de los nueve miembros de la Comunidad del Anillo, especialmente la de el hobbit Frodo, Portador del Anillo.

¿Qué tiene de especial este anillo? Es la fuente de poder de Sauron, el Señor Oscuro al que creían derrotado, pero que vuelve a alzarse. De conseguir el Anillo, será imposible derrotarlo. La finalidad de la Comunidad, formada por miembros de todas las razas libres (hombres, magos, elfos,enanos y hobbits) es la de llevarlo hasta el lugar donde fue forjado, pues solo allí podrá ser destruido. Pero la joya supone una pesada carga para su Portador y algo muy tentador para muchos otros. Será difícil completar la misión antes de que estalle la guerra.

Lo primero que hay que saber de El señor de los anillos es que se trata de la continuación de otro libro, El hobbit. Por algún motivo, esto es algo que todo el mundo parece olvidar. Se suele tratar a El señor de los anillos como una obra independiente, lo que lleva a que muchos lectores no tarden en perderse entre los numerosos datos que ya se dan por sabidos en este libro.

Estamos ante una obra basada en la eterna lucha del bien y el mal, en la que se entremezclan valores cristianos con en numerosos elementos procedentes de mitologías ya existentes (especialmente de la nórdica y finesa) en los que Tolkien se inspiró para crear un mundo completamente nuevo y original compatible con sus propias y genuinas razas. Entre ellas, destacan la de los ya mencionados hobbits, de aspecto semejante a los humanos pero de muy poca estatura y con grandes y peludos pies.

No nos dejemos engañar por su carácter aventurero y sus elementos mágicos: aunque esté dirigido principalmente al público juvenil, su lectura es especialmente complicada, ya que no se trata de un libro aislado, sino que forma parte de una obra mucho más extensa, un legendarium completo, en el que J.R.R. Tolkien trabajó durante toda su vida, siendo El señor de los Anillos el final de una larga historia.

A pesar de su temática épica, podemos ver en El señor de los anillos la actitud pacifista de su autor, traumatizado tras participar en la Primera Guerra Mundial. Tolkien no nos muestra la guerra como algo verdaderamente heroico, sino como el último recurso que debe tomar un pueblo ante un ataque enemigo y que, de ser imposible evitar, debe tener como fin el restablecimiento de la paz.

Tolkien también supo transmitir a la perfección su profundo amor por la naturaleza. Esta misma juega un papel crucial en el libro, llegando a participar “de forma activa” en varias batallas, pues se ha visto dañada a causa de la descontrolada industrialización llevada a cabo por el enemigo.

Supongo que es por estos valores por los que la obra se sigue recomendando a los más jóvenes. La misericordia, la lealtad, la amistad y el compañerismo son, entre otros, una constante dentro de ésta. No se trata solo de un libro lleno de imaginación y atractivo de cara a la lectura, sino que además comprende una serie de enseñanzas que lo hacen imprescindible.

Mentiría si dijese que El señor de los anillos no me marcó de por vida. Lo comencé a leer con doce años, poco antes del estreno de la primera película y quedé verdaderamente impresionada. Por aquel entonces comenzaba a perfilarme como una imaginativa niña un tanto “hippy”, muy idealista y preocupada por el medioambiente, deseosa de paz y amor fraternal, aunque apasionada del género épico y las leyendas. No podría haber encontrado nada mejor por aquella época.

No diría que es una obra absolutamente perfecta. Entre otras cosas, la historia principal tarda mucho en comenzar, del mismo modo que luego el final se hace bastante largo. Además, se echa en falta algo más de romance, teniendo en cuenta las relaciones entre determinados personajes. Pero considero estas faltas más que justificadas dado el tipo de libro del que se trata.

En definitiva, uno de mis libros favoritos, que invita a leer y ser releído.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Nuevo proyecto: Cantando en Sunset Boulevard


Más de uno lo sabe ya, pero no está de más informar a aquellos que aún no se hayan enterado.

Hace unas semanas, Estefanía y yo comenzamos un nuevo proyecto, esta vez relacionado con el cine: Cantando en Sunset Boulevard (o CSB para abreviar).


Ya hemos publicado un par de opiniones (y seguimos preparando unas cuantas más), así que ya podéis ir comentando en las que conozcáis, buscando vuestras películas favoritas en las lista de publicaciones futuras (que en un momento de inspiración llamamos "Próximos estrenos") o sugiriéndonos material interesante.

Como habréis imaginado, intentamos seguir en la misma línea que con Koreander en Bibliópolis, compartiendo opiniones con vosotros.

Podéis conocer algo más del espíritu de CSB consultando esta entrada.


Os esperamos en la sala de proyecciones.





PD: Por Koreander no os preocupéis. Esta semana que entra habrá nueva publicación.


viernes, 29 de octubre de 2010

Catorce gotas de mayo

Aprovechando que es Halloween, os traigo un libro con una temática acorde con la época en la que nos encontramos. "Catorce gotas de mayo", de Berta Vias Mahou.

Se trata de una novela juvenil, y en este caso coincido plenamente con esta clasificación. A veces me ha ocurrido que estando aún en edad de leer libros infantiles, prefería entretenerme con libros juveniles, y ya de adolescente me enfrascaba en lecturas que solo los adultos podían entender.

Curiosamente, cuando hablaba de alguna de estas últimas obras con algún adulto que la conociera, me daba la impresión de que lo que aquella persona obtuvo del libro eran letras y frases en lugar de conceptos e ideas a veces solo sugeridas.

No quiero decir con esto que las clasificaciones estuvieran mal, sino que cada persona madura a un tiempo y de un modo distinto, y esas clasificaciones que tan férreamente nos imponen en el colegio o a veces en casa, no son sino algo orientativo. Yo no era más madura que cualquier niño de mi edad, no nos engañemos. Pero sí había profundizado suficiente en los libros para que nos me sintiera satisfecha con lo que me ofrecían.

Curiosamente, conocí a esta autora en la sala de exámenes de mi colegio. La trajeron para que promocionara su nuevo libro, uno más acorde con la edad que teníamos por aquel entonces. Pero inevitablemente terminaba siempre comentando algo de "Catorce gotas de mayo". Se suponía que debíamos comprar el otro libro, pero todos nos habíamos sentido intrigados por la trama del primero.

Me lo dedicó la autora, que me ha prohibido hacer la ouija sin su permiso. ¿Por qué? Muy sencillo: "Catorce gotas de mayo" gira en torno a una chica que se ve envuelta en el mundo del espiritismo y el esoterismo. Que vive en su propia piel junto con sus amigos un asesinato mientras su abuelo lleva una sesión de espiritismo, y a partir de ahí las muertes se empiezan a suceder.

Uno tras otro, van cayendo. Y esta chica de catorce años se ve atrapada entre dos mundos. El mundo de la lógica, que le dice claramente que esos fenómenos paranormales son completamente imposibles; y el de la fe en las enseñanzas de su abuelo, que hace que dude, que investigue... que intente abrirse un poco a todas las posibilidades, aunque no esté convencida de ellas.

Me encantó la chica protagonista, no era nada que yo hubiera visto antes. Una chica que prefiere hacernos su retrato fantasma en lugar de uno robot. No da importancia a las descripciones físicas, no le interesan. A mí tampoco me interesó, era más interesante lo que tenía que contar de cada persona. Tampoco sus intereses son corrientes... en fin, lo veréis si lo leéis.

El conflicto eterno de la lógica y lo paranormal, no se resuelve aquí. Como todo en esta vida, hay encontronazos entre ambos, personificados a veces por la propia protagonista, que desea creer, pero no puede. Aunque sí que descubre el mayor fenómeno paranormal: el amor.

Lo retratan sin aspavientos, entra y pasa casi de puntillas, para terminar coronando esta obra de una forma sencilla pero no por ello menos hermosa.

La principal razón por la que disfruté de este libro es porque no tiene grandes expectativas, es una historia de una chica sencilla, contada de un modo sencillo y divertido. Todo rodeado del misterio y la intriga que solo poseen los asesinatos y el mundo de lo incorpóreo, lo invisible. Lo intocable.

Puedo decir que me divertí mucho con este libro, y lo releí varias veces, aún no me canso de él. Quizá ya no me llene del modo en que lo hacía antes, porque todos cambiamos.

Ya se sabe, la materia ni se crea ni se destruye, pero se transforma a pesar de todo y de todos.

jueves, 14 de octubre de 2010

Musashi 1: La leyenda del samurai


Desde siempre me han gustado las artes marciales. El año pasado por fin conseguí convencer a mi madre que me apuntara a kendo y kárate (ya soy cinturón verde en ambas disciplinas). Poco después de comenzar con las clases, oí decir a mi hermana que se había comprado un libro acerca de Musashi Miyamoto, un samurái que había existido de verdad. Según ella, Musashi no utilizaba la tradicional katana para luchar, sino con dos bokken (nombre técnico de las espadas de madera), lo que no evitó que se convirtiese en el samurái más famoso de la historia. Como podréis imaginar, no pude resistir la tentación y comencé enseguida.

Musashi I: La Leyenda del samurái es el nombre bajo el que la edición española ha recogido los tres primeros libros (Tierra, Agua y Fuego) que componen la heptalogía original. El resto se encuentran repartidos entre Musashi 2: El camino de la espada (Viento y Cielo) y Musashi 3: La luz perfecta (Sol y luna y La perfección absoluta).
Musashi Miyamoto no empezó su historia con ese ilustre nombre, sino con el de Takezo, quien con solo 14 años se vio obligado a participar en la guerra civil de Japón. Dos años más tarde la guerra termina y Takezo puede volver a Miyamoto, su ciudad natal. Sin embargo, lo toman por un forajido y criminal. Perseguido, conoce a Takuan, un monje que con sus enseñanzas será quien dirija a Takezo hacia el samurái de la leyenda que hoy todo Japón conoce.
Musashi, al ser un aprendiz de samurái, tiene que aprender el camino de la espada, que no solo consiste en un dominar determinadas técnicas y movimientos con la katana, sino en la filosofía de la vida, la concentración y en la reflexión de cada uno de los movimientos o elecciones que una persona que siga a lo largo de su vida.

Eiji Yoshikawa supo plasmar de forma excepcional las personalidades de cada uno de los personajes. Con ellos te ríes, reflexionas, te preocupas, incluso lloras… Son muy fáciles de imaginar porque son personas normales, sencillas y tomadas de la vida cotidiana. También sabe describir con claridad no solo el hermoso y tradicional paisaje japonés, sino también los escenarios más pobres, ya que Musashi es un ronin, un samurái sin amo, que aunque viaja a lo largo de todo el bello país del sol naciente, apenas consigue dinero para comer y dormir bajo techo… Y la verdad es que no que no me sorprende que en temas de aseo personal sea un cero a la izquierda (digamos que no tiene muy buena suerte en la ducha).
Pero no vayáis a pensar que el libro plasma únicamente la vida y viaje de nuestro héroe.
También nos habla con detalle de las motivaciones y sentimientos de antagonistas como la vieja Osugi, el tío Gon o Kojiro Sasaki (gran espadachín y maravilloso personaje, posiblemente el mejor en ambos campos junto con el propio Musashi) y compañeros de fatigas como el monje Takuan, Matahachi, el pequeño Jotaro y, cómo no, Akemi y Otsu, dos muchachas encantadoras (cada una a su estilo) y que jugaran al igual que los demás, un papel esencial en la vida de nuestro héroe.
Como dato de interés, os diré que esta es la saga en la que el mangaka Takehiko Inoue se basó para crear su obra más famosa: el manga Vagabond.
Lo reconozco, no soy una persona especialmente dada a la lectura. Mi hermana suele decir que es porque me cuesta encontrar libros que cubran todas mis expectativas. Sin embargo, Musashi me ha sorprendido gratamente. Soy muy dada a encontrar defectos en todos los libros que llegan a mis manos, no importa las buenas recomendaciones que los acompañen. Sin embargo, no soy capaz de nombrar un solo defecto de esta obra en concreto. Realmente recomendable tanto para aquellos que quieran pasar un rato agradable con una novela de aventuras fácil de leer, o para los que simplemente quieran disfrutar de un buen libro.
Por mi parte, no puedo esperar a leer la continuación.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Peter Pan

Todos los niños, menos uno, se hacen mayores.

Así es cómo empieza el maravilloso libro del que, gracias al permiso que me han dado Estefanía, Violeta y Paloma, voy a hablar.

La primera vez que oí hablar de Peter Pan fue en la película de 1953 de Disney . A decir verdad no me llamó especialmente la atención en su momento, pequeña como era entonces. Fue en el momento en el que crecí cuando la figura de un niño que jamás se hacía mayor y que vivía con hadas y sirenas y luchaba contra piratas, me empezó a interesar. Como siempre, nunca sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.

Ha habido muchas adaptaciones del famoso cuento desde que James Barrie escribió la obra en 1904 y su novela, en 1911. Personalmente, creo que la mejor manera de disfrutarla es en teatro, ya que fue creada para ser representada de esa manera. Si fuésemos a verla, nos daríamos cuenta entonces de los recursos simbólicos que se usan, como que el papel de Peter lo haga una muchacha joven o que el de James Garfio suela representarlo el mismo actor que el padre de Wendy.


Portada de la edición de 1915 de la novela de J. Barrie, publicada por primera vez en 1911


Supongo que es innecesario comentar de qué trata la historia: Peter es un pequeño muchacho criado por las hadas en Nunca Jamás que se hace amigo de los hijos de los Darling, viajando con ellos al maravilloso país para conocer a los niños perdidos, las sirenas de la laguna, los indios con la princesa Tigrilla y, sobretodo, al malvado Capitán Garfio acompañado de su leal Smith…

Igualmente de innecesario es hablar de su autor, James Barrie, aunque quizás sea poco conocida por algunos su amistad con los Llewelyn Davies, a cuyos niños les contaba cuentos sobre Peter Pan, personaje del cual sacó inspiración, precisamente, del hijo mediano de la familia, Peter Llewelyn Davies. Tras la muerte prematura de su madre, Barrie se hizo tutor de todos sus niños, pero siempre tuvo un lugar especial para Peter, a quien siguió contándole cuentos sobre el niño que no creció nunca. Y sobre sus personajes.

Peter Pan, con su carácter vanidoso y sus encantadores dientes de leche y su cacareo. Wendy, con esa alma de madre heredada de la señora Darling y su beso escondido en la comisura del labio. Los niños perdidos, John y Michael. O la celosa y simpática Campanilla. ¿Quién no ha aplaudido con todas sus fuerzas hasta que le dolían las manos para salvarla durante la escena en la que es envenenada?

Pero mi personaje favorito, aún a riesgo de traicionar el alma de Peter y a todos los niños del mundo, es, sin ninguna duda, James Garfio. Y es que, ¿cómo no sentir pena por un personaje que teme de esa forma que el horrible cocodrilo, con el reloj en su interior, le atrape? (Por supuesto, el simbolismo maravilloso que reina en el cuento se vuelve a hacer presencia porque, ¿no es del tiempo (representado por ese reloj), al fin y al cabo de lo que huye? ¿No se parece a Peter en ese sentido? Ambos luchando porque algo que no tiene solución, llegué. En el caso de Peter, el hacerse mayor. En el de Garfio, la muerte) ¿cómo no adorar esos ojos de nomeolvides y ese garfio tan conocido?

Yo, personalmente, lo veo imposible.

Quizás no sea el mejor comentario para el libro que iba a recomendar. A lo mejor es demasiado infantil o despreocupado, pero me he permitido hacerlo así porque el cuento en si es uno con un carácter infantil y despreocupado y, si lo hiciera más serio o más profesional, me sentiría demasiado adulta como para merecer hablar de él. Aunque en cierto modo el mérito de la historia no es el hecho de que me hiciera creer en las hadas o en los piratas cuando era niña, sino que me hicieron creer en ellos cuando ya era más mayor.

Así que, más que por lo bueno que sea el libro o deje de serlo, lo cierto es que lo estoy recomendando en un impulso altamente egoista y personal. Es uno de estos cuentos que no me han defraudado con el paso de los años sino que, al contrario, me han hecho quererlo con cada vez que volvía a releerlo. Me hizo sentir lo bastante adulta de niña como para gritar "¡no le tengo miedo a los piratas!" y lo bastante niña ahora como para repetir "¡yo creo en las hadas, yo creo, sí creo!"

Así que, ¿qué me decís?

¿Alguien se apunta a dar un paseo hacia la segunda estrella a la derecha?


martes, 21 de septiembre de 2010

Bienvenida tardía

Hola a todos.

Esta actualización no va a presentar ningún libro como las demás. De hecho, nos hemos retrasado especialmente, como bien sabéis.

La razón de mi retraso la podéis encontrar aquí, pero ese no es el tema que quiero tratar.

Hoy estoy aquí para darle la bienvenida a un nuevo miembro colaborador del blog: Claudia, que firmará como Krissel Majere.

¿Y cómo es Claudia, os preguntaréis? Nada más difícil de definir.

Sin duda, es una apasionada de la lectura y tiene un año más que nuestra también colaboradora Paloma.

Se me hace necesario destacar su gran afición por el género romántico y de aventuras, especialmente aventuras oscuras con personajes carismáticos y confusos.

Pero dejando aparte sus gustos literarios estoy segura de que ofrecerá una visión bastante interesante de los libros que decida discutir con nosotros. No estaremos siempre de acuerdo (y ahí está la gracia) por lo que espero poder entrar en largas discusiones, pacíficas o no; ya que la conozco desde nuestra niñez y sé de sobra que si ella es cabezota, yo también, y necesitas unas muy buenas argumentaciones antes de dar el brazo a torcer.

Claudia... prepárate para las derrotas que vendrán.

Vale, era broma, simplemente pásalo bien, y deja que todos nos lo pasemos bien contigo.

Y os dejo con ella. Cuidado, a veces muerde.

viernes, 20 de agosto de 2010

El fantasma de la ópera

Alguna que otra vez me han dicho que releer un libro es encontrarse con un viejo amigo, un querido camarada al que no importa cuántos años pasen sin verlo, el reencuentro siempre será motivo de alegría.

Está claro que esto no siempre ocurre, no todos los libros invitan a una relectura aun cuando disfrutamos de la primera. Pero creo que puedo afirmar que El fantasma de la ópera es para mí mi queridísimo amigo del que pensé que ya lo sabía todo y que sin embargo sigue sorprendiéndome.

Hace ya bastante tiempo que lo leí por primera vez y este verano, movida por la nostalgia, volví a hacerlo. Aunque quería rememorar los sentimientos que desató la primera lectura, estaba segura de que por mucho tiempo que hubiese transcurrido, el Fantasma ya no podría volver a hacerme sentir lo mismo que la primera vez. Ya sabía de antemano lo que iba a suceder, estaba preparada para todo. Me equivoqué.

El argumento de la obra es bien conocido: A finales del siglo XIX, un misterioso hombre tiene atemorizado al personal de la ópera de París. Es el Fantasma, responsable de diversas amenazas y asesinatos llevados a cabo en el edificio… Tras su gran debut, la joven soprano Christine Daaé se reencuentra con un amigo de la infancia, el vizconde Raoul de Chagny. Ambos jóvenes están profundamente enamorados, pero eso es algo que incomoda intensamente al tutor de Christine, el Ángel de la Música…


El libro ha tenido numerosas adaptaciones al cine y al teatro.

Una de las más famosas es el musical de Andrew Lloyd Webber


Aunando misterio, terror y romance, la novela está escrita a modo de investigación periodística. El autor, Gaston Leroux asume el papel de investigador interesado en los extraños acontecimientos sucedidos hace años en la ópera, de modo que dice reunir diversos datos provenientes de distintos archivos policiales o las memorias de los antiguos directores del edificio, así como entrevistas en primera persona a personajes que participaron en la historia. De esta manera, consigue involucrar más al público haciéndole creer aunque sea por un momento que la historia es completamente real.

Quizás el estilo narrativo no sea el más elegante ni el más cuidado. De hecho siempre me pareció que quedan algunos cabos sueltos (como el caso del imperdible) o aparecen personajes de manera un tanto forzada (como el matador de ratas). Sin embargo, considero que nadie debería morir sin haber disfrutado de esta novela. No es absolutamente perfecta, pero la sensibilidad y capacidad para transmitir emociones de Leroux la hacen una pieza fundamental en la historia de la literatura.

La dulzura e inocencia del alma de Christine, capaz de ver más allá de lo que los ojos ven, de sobreponerse al más grande de los miedos y de sacrificar su propia felicidad por amor y compasión me conmovió profundamente, del mismo modo que la abnegación y buen corazón de El Persa. Los celos de Raoul, aunque en ocasiones difíciles de soportar, lo hacían parecer de lo más tierno y, como él, ¿quién no ha sentido en la oscuridad del dormitorio el miedo de que unos ojos de brasa te observen con no muy buenas intenciones? Reconozco que este sencillo pasaje me hizo pasar una mala noche.

Pero sin duda mi personaje favorito ha sido Erik. Podríamos considerarlo no más que un vulgar criminal, un asesino y extorsionador, un demente acosador que juega con los sentimientos de una muchacha para que renuncie a todo y así poseerla… ¿Por qué es imposible de odiar?

Erik no es un vulgar villano. Es una criatura infeliz que busca desesperadamente una única cosa, algo que le fue cruelmente arrebatado el mismo día en que nació: la capacidad de ser amado. Despreciado por todos por su desagradable apariencia, Erik ha aprendido a desconfiar del resto de seres humanos. Sabe que no puede acercarse a ellos, pues lo rechazan, todos sienten repulsión y asco hacia él. Solo ha podido vivir para sí mismo, nunca ha tenido a nadie más. Y, sin embargo, él no lo ha querido así. Solo aspiraba a tener una vida normal, en la que pudiese amar y ser amado. Por eso, cuando cree poder alcanzar esta felicidad soñada, se obsesiona hasta el punto de enloquecer y no duda en hacer lo que haga falta por conseguir su meta, no importa cuántos tenga que sufrir por ello… Salvo si eso incluye la desgracia de su amada.

Porque Erik, bajo su desagradable apariencia y su superficial maldad, esconde un tierno corazón que solo necesita un poco de cariño y por el que solo podemos sino sentir unas sinceras compasión y piedad.

No puedo terminar sin mencionar la música, gran inspiradora de esta obra. No se trata de un simple elemento decorativo, la música juega un papel esencial en la novela. No solo la mención de insignes obras como Fausto de Charles Gounod, sino más bien lo que la música supone como arte. He disfrutado enormemente las comparaciones entre la Carlotta, una gran diva capaz de interpretar a la perfección las más maravillosas piezas pero incapaz de representar adecuadamente a los personajes, y Christine, sin tanta experiencia pero más capacitada para dar vida a la música. Pues ésta no es solo la combinación de sonidos y silencios, sino también un pedazo del alma del artista.

lunes, 2 de agosto de 2010

Muerte en el Nilo

Desde niña, siempre me gustaron las adivinanzas. De todo tipo, y por eso mi padre siempre me ponía enigmas y juegos de lógica para que los resolviera. Por eso, cuando en una ocasión anunciaron en la televisión el coleccionable de libros de Agatha Christie, pensó que me gustaría y me compró el primer ejemplar. El resto de la colección corrió a mi cargo, y por lo mismo no fui capaz de completarla.

Muerte en el Nilo es quizá el libro más famoso de Agatha Christie. Y sin embargo, no fue el primero que leí, el privilegio lo tuvo el también conocidísimo Asesinato en el Orient Express, que me fascinó con su sorprendente desenlace y me hizo soñar más de una vez con un kimono rojo con estampado de dragones.

Resulta curioso que una señora como Agatha Christie empezara a escribir novelas de misterio y asesinato por puro orgullo. Así es, puesto que la única razón fue que su hermana Madge le dijo, tras escuchar la queja de Agatha sobre una novela de este tipo que había leído; que ella nunca sería incapaz de escribir una novela de asesinatos. Al fin y al cabo, la afición de Agatha era escribir novelas románticas, que nada tenían que ver con eso. ¿Qué podía saber ella?

Sin embargo, en Muerte en el Nilo se demuestra la magnífica forma en la que esta escritora era capaz de hacer que sus personajes hablaran por sí solos, envolviéndote dentro del misterio que se oculta en actividades en principio, triviales. Es una de sus características, ella siempre deja toda la información necesaria para que el lector adivine quién es el asesino, antes de ella, esto no se hacía, sino que los detalles se mantenían en el más oscuro silencio hasta que llegaba la confesión final.

Para mí, leer sus libros es... inspirador. Se trata de un ejercicio para la mente, estar constantemente alerta en busca de detalles que puedan pasarte desapercibidos. Y en muchas ocasiones, necesité tragarme el orgullo para decir: No lo recordaba. No pensé que fuera importante. Pero, ¿quién puede prever los giros argumentales de estos libros? Solo Poirot en los dos libros mencionados y en mucho otros más, es capaz de hacerlo.

Agatha me hizo descubrir que yo podía participar, como un testigo más, de las tramas detectivescas, y no ser una mera espectadora que espera a que alguien haga algo. Todo está ahí, escondido entre las banales conversaciones y las más inocentes actividades de los personajes. Lo único que tiene que confesar más tarde el asesino es el por qué, y no el cómo.

En Muerte en el Nilo, nuestro amigo Poirot nos cuenta cómo sucedieron todos los hechos y quién provocó la muerte mucho antes del final. Casi me enfadé cuando lo hizo. ¿Por qué? Me lo has chafado, maldito detective, ¿qué hago con las 40 páginas restantes? Ah, tienes que esperar. Porque nada termina, el móvil no es tan obvio y ante todo siempre tienes que tener en cuenta que está el que hace y el que deja hacer. Tanto en el amor, como en el asesinato.

Este libro resulta una maravilla especialmente, por la originalidad de sus personajes. Cada cual más pintoresco que el anterior, con secretillos que ocultar, con envidias, recelos y cariño. Curiosamente, lo más vergonzoso para estos personajes no era a quién odiaban, sino a quién querían, en todos ellos. Hasta cierto punto, llega a enternecer.

Otro punto que define mi atracción por esta obra está en el hecho de que se sitúa durante un recorrido por el Nilo. Los que me conocen saben que soy desde niña una egiptómana consumada, y que mi mayor sueño es precisamente viajar a Egipto. Es fácil dejarse llevar por las vagas descripciones en el libro, y especialmente interesante es observar las diferentes reacciones de los protagonistas de esta novela al observarlos.

Podría hablar mucho más, pero me niego a desvelar nada por temor a estropear la novela, aunque reconozco que he olvidado hablar de la trama, que no podría ser más sencilla:

Una muchacha rica, recién casada con un chico de pobre situación económica, se embarca en un crucero por Egipto para celebrar su luna de miel. Desgraciadamente, se encuentran con alguien a quien no esperaban, una muchacha que resulta ser la mejor amiga de la novia... y la ex-prometida del novio.

El sol eclipsa el brillo de la luna con su exuberancia, pero cuando cae al llegar la noche... ah, es hermosa la luna, ¿verdad?

viernes, 23 de julio de 2010

El retrato de Dorian Gray

A los catorce años me encontraba en plena crisis literaria. Tenía la sensación de haber leído ya lo mejor que el mundo podía ofrecerme, los libros que últimamente llegaban a mis manos no lograban captar suficientemente mi atención. En el colegio no ayudaban demasiado, ya que seguían mandándonos como lectura obligatoria libros de El barco de vapor y similares. Para alguien que como yo ya había superado el nivel más alto de estas colecciones a la edad de nueve años, era de lo más desconcertante. Para más inri, mis propios profesores, si bien alababan mucho a los clásicos de la literatura que estudiábamos en clase, nos recomendaban no leerlos aún, ya que los consideraban demasiado complejos y elaborados para nosotros.

A mi padre siempre le ha gustado leer, por lo que desde que tengo memoria en casa he podido gozar de una amplia biblioteca. Me encantaba (y me encanta) pasar la vista por los distintos volúmenes, leyendo sus títulos y estudiando el material y adornos del lomo, buscando algo que despierte mi interés.

Fue en una de esas tardes de ocio cuando mis ojos se posaron en un título y un nombre en los que hasta entonces no me había fijado y que me resultaron de lo más atractivo: De profundis, de Oscar Wilde. Pensé que alguien con tan buen nombre (y que tan bien elegía el de sus obras) debía de tener muchas cosas interesantes que contarnos. Inmediatamente devoré el libro. Podría decirse que me enamoré del estilo de este hombre. Y, por supuesto, quise leer más.
Oscar Wilde


Poco a poco fui descubriendo sus bellísimos cuentos. O mejor dicho, redescubriendo. Ya conocía varios de ellos, como El gigante egoísta o El príncipe feliz, pero por adaptaciones infantiles en las que se pierde gran parte del genio del autor.

Finalmente conseguí hacerme con el título que más ansiaba: El retrato de Dorian Gray ¿El origen de tanto interés? Ya conocía la historia, antes de conocer a Wilde, pero una vez más lo que verdaderamente llamaba mi atención era el propio título y el nombre del protagonista. Me parecía el nombre más “encantador” del mundo. Por este motivo, no pude sino sonreírme cada vez que en el propio libro se mencionan las cínicas aunque siempre interesantes teorías de Lord Henry Wotton acerca de la belleza, especialmente en el pasaje en el que habla sobre los nombres y lo perfecto que le parece el de Dorian Gray.


Portada de la primera edición de la novela


Según había oído, la historia trataba sobre un joven que realiza un pacto con el diablo mediante el cual pierde su alma a cambio de permanecer eternamente joven, siendo un retrato suyo el que sufra el paso del tiempo. Como el propio Wilde dijo: “en la primera novela de cada autor el personaje principal debe ser o Cristo o el Fausto". A pesar del paralelismo entre Fausto y El retrato de Dorian Gray, Wilde le ha sabido dar una nueva forma, creando algo completamente nuevo y tan inmortal como el protagonista.

Un Fausto (Dorian Gray) narcisista y vicioso en grado sumo, consciente de sus propios pecados y atormentado por ellos pero paradójicamente sin intención de redimirse; una Margarita (Sybil Vane) ingenua e inocente que a pesar de su brevísima intervención es imposible de olvidar; y un hedonista, cínico e hipócrita aunque carismático Mefistófeles (Lord Henry Wotton), esta vez de origen humano pero con una influencia demoníaca en los demás, junto con el propio autor (Basil Hallward) completan el cuadro de personajes principales de esta novela gótica de carácter decadentista e intención moralista en la que no solo se realiza un estudio pesimista de la burguesía decimonónica, sino también sobre la decadencia y la corrupción humana, representadas en el cambiante cuadro que no muestra solo el paso del tiempo, sino la degradación del alma del retratado.

Quizás no haya sido del todo sabio comenzar con un libro al que sencillamente no soy capaz de encontrarle defectos. Como ya he dicho, adoro la forma de escribir Wilde, tan irónico y cínico a la vez que elegante y minucioso. Además, me encantan tanto la trama como el mensaje que quería transmitir con esta obra. Los personajes, aunque llenos a rebosar de defectos (en especial el propio Dorian), son psicológicamente interesantísimos. Además, es un libro que invita a la reflexión no solo sobre la pureza y corrupción del alma, el disfrute de la vida y las malas influencias, sino también (y es lo que más interesante me pareció) sobre lo que nos mueve a actuar de una determinada forma, ya sea para hacer el bien o el mal, dado que podemos realizar una mala acción de manera no intencionada y una buena acción por pura vanidad. Qué acciones llevamos a cabo verdaderamente de corazón y qué huella imborrable dejan en nuestra alma.

Por cierto... ¿alguien sabe exactamente por qué se hace alusión a Dorian Gray en la canción Moriría por vos de Amaral?

sábado, 26 de junio de 2010

Prefacio

Hola a todos.

Estoy aquí para presentaros este blog que, si bien ya se presenta a sí mismo en la descripción, tiene detrás a determinadas personas que merecen nombrarse.

Lo digo yo, que lo estoy y las conozco.

Pero antes de nada, me gustaría deciros que en este blog la importancia no las tenemos nosotras, sino vosotros. La razón no es otra que la que arriba hemos expuesto:

No hacemos esto para dar a conocer nuestra opinión, sino para animaros a dar la vuestra. No se trata de recomendar libros o dejarlos por los suelos, sino de compartir opiniones.

No estamos sujetas únicamente a nuestro criterio al escoger los libros, sino que deseamos y esperamos que nos animéis a hablar de lecturas que os hayan parecido interesantes.

Dentro de este punto me gustaría resaltar que no debéis asustaros con las entradas que veáis de vez en cuando: Hablaremos de todo tipo de literatura. Empezaremos con libros más conocidos e iremos añadiendo más tarde otros no tan populares. La temática será variada. No se tratará de un blog especializado ni mucho menos. Creo que por muy aficionados que seamos a un género a todos nos aburre leer siempre lo mismo.

Actualizaremos regularmente, aproximadamente cada dos semanas. No será siempre el mismo día del mes, claro está, pero al menos se mantendrá cierta periodicidad.
Y un consejo: Si por algún casual termináis de leer un libro y descubrís que lo hemos comentado en alguna entrada antigua, no tengáis reparos en comentarla, ya que precisamente ese tipo de cosas son las que nos gustaría obtener de este blog.

Lo que me recuerda que aún no os he contado la razón por la que el blog lleva este nombre.

Empezando por el principio, el librero Koreander es un personaje bastante popular. De la novela de Michael Ende "La historia interminable", ha pasado a la historia para grandes y pequeños. El problema, supongo, está en la referencia a "La ciudad de los libros soñadores" de Walter Moers. En esta novela, la acción se desarrolla en una ciudad notable por su producción, compra y venta de libros, la legendaria "Bibliópolis".

Hablaremos de ambas novelas con más detalle a medida que avance el blog.

Y ahora por último, solo nos queda presentarnos.

Violeta, qué decir de ella. Es mi señor con bata y pipa particular. Al conocerla, me resulta necesario hacer una presentación de ella bastante personal. Ya iréis reconociendo sus gustos y su forma de analizar detenidamente los libros que lee, de momento solo puedo deciros que yo tiendo a fiarme bastante más de su criterio que de otras opiniones, por muy prestigiosas que puedan ser.

También irá comentado de vez en cuando Paloma, hermana de Violeta. Será una colaboradora especial con algunas entradas ya en mente. Al igual que ella, si alguien desea colaborar ocasionalmente, se tendrá en cuenta su petición, aunque tenga que esperar a que se cumpla con las lecturas previstas hasta el momento.

Y yo, que... me llamo Estefanía y me ha tocado inaugurar el blog. Por enrollarme mejor que nadie, claro, algo por lo cual soy famosa y que ya veréis en futuras entradas que encontraréis por aquí (o no, quizá prefiráis pasar de ellas).

Un saludo a todos, y espero que disfrutéis leyendo sobre lo que leemos.
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