| Aunque es mundialmente conocida como Moby Dick, el título original era La ballena |
jueves, 14 de enero de 2016
Moby Dick
martes, 20 de mayo de 2014
Percy Jackson y los dioses del Olimpo
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| Los cinco libros de la saga |
martes, 4 de febrero de 2014
El pacto de los Sterkarm
En El pacto de los Sterkarm de Susan Price, estos viajes son posibles, aunque por el momento lo más lejos que han conseguido llegar es el siglo XVI. La acción se sitúa entre el siglo XXI y el XVI, donde una empresa de nuestro tiempo ha entablado contacto con los pobladores de la frontera de Inglaterra y Escocia en aquella época, especialmente con un clan llamado Sterkarm. Al tratarse de un grupo de gente dedicado al pillaje de los clanes cercanos, las negociaciones no son fáciles, a pesar de que los nativos los confunden con "elfos", criaturas de su mitología que a veces se mezclan con los humanos con consecuencias trágicas.
Andrea, una de las trabajadoras venidas del siglo XXI, entabla una relación con Per, el hijo del jefe del clan, un joven impetuoso y bastante guapo. Tanto es así que en su propio clan es conocido como "el Chica". Sin embargo, las diferencias culturales, el egoísmo y el juego sucio que se lleva a cabo entre los Sterkarm y los "elfos", hace que su historia corra bastante peligro.
| Portada de una edición en inglés |
A simple vista, da la impresión de que los Sterkarm son víctimas de la ambición desmedida de los elfos, pero nada más lejos de la realidad. Precisamente esa visión es la que hace que los viajeros temporales los subestimen y sean continuamente chantajeados, asaltados y atacados en caso de poner resistencia. Es casi cómico ver a esos investigadores con aires de grandeza volver literalmente desnudos a su época mientras los bárbaros Sterkarm se pasean con relojes de pulsera y otras prendas dándoles una imagen completamente anacrónica.
| Susan Price, la autora |
Uno de los detalles que más me emocionaron fue el convencimiento de Andrea de que nunca será capaz de encontrar a alguien como Per en su propio tiempo. A su lado se siente afortunada, pues incluso su jefe, Windsor, tiende a despreciarla constantemente por su sobrepeso, cuando para Per ese es un detalle que solo le añade más atractivo a su "moza-elfo". Al mismo tiempo, mientras el carácter de Per sería visto en nuestra época como débil y llorica gracias a su facilidad para llorar con las historias de amor que se cuentan a la luz de la hoguera, para Andrea esa es una muestra más de lo especial que es, siendo un fiero guerrero y, a la vez, un hombre cariñoso y sensible.
Me encantó observar el comportamiento familiar de ese clan, y de las familias en general. No solo se pone de manifiesto el amor romántico entre Per y Andrea, sino también el amor desmedido de unos padres hacia su hijo, de unas mascotas hacia su amo, y de la amistad incondicional. Todo esto con una libertad que a nosotros nos avergonzaría mostrar, pero que a ellos les resulta tan natural como el respirar. El amor es algo hermoso, y no ven razón para avergonzarse de ello.
Entre mis momentos favoritos, está el final. Es triste pero hermoso, con un sabor agridulce que recuerda a esos sueños imposibles que todos tenemos. En este caso, el sueño de viajar al pasado.
jueves, 21 de febrero de 2013
El paraíso perdido
En una época en la que todo entretenimiento estaba casi prohibido, la única temática considerada digna para ser escrita y por consiguiente, publicada, era la religiosa. El propósito aparente de esta obra era intentar acercar a los creyentes las razones por las que Dios permite el sufrimiento al ser humano. De este modo, la obra se centra en la rebelión de los ángeles caídos y la desobediencia de Adán y Eva.
El Demonio, siendo consciente del terrible destino que le espera decide tomar venganza de Dios seduciendo a su nueva obra, el ser humano, para demostrar su superioridad para con una Creación Divina. Resulta fascinante poder entrar dentro de la psique de un personaje tan complicado y perverso como el Demonio, y más aún lo es darse cuenta de cuán parecido nos lo muestra Milton a nuestra propia naturaleza humana. Sin embargo, al hablar de los ángeles y de Dios y su Hijo, estos se nos hacen tan lejanos e inalcanzables, completamente distintos a nosotros, que nos resulta imposible comprenderlos.
Quizá esa sea la clave que nos da para entender por qué el Hombre sucumbió a la tentación: Un ser al que comprendemos nos puede seducir con más facilidad, pues entiende nuestras necesidades y deseos de un modo que una criatura pura y elevada no puede hacer. A pesar de que Adán ya ha sido advertido por el ángel y Eva, que ya ha probado el fruto prohibido, es consciente de su desobediencia y del mal que causará, ni él duda en aceptar la manzana ni ella en ofrecérsela, temerosos ambos de ser separados.
El estilo de Milton resulta en exceso complicado. La obra original está escrita en verso blanco, sin rima, pero no es el problema que se nos presenta: la verdadera razón para su complejidad es su oscura sintaxis, que rompe con todas las reglas de la gramática inglesa, por no hablar de las múltiples referencias a diferentes personajes mitológicos y concepciones de la religión hoy poco conocidas.
Al margen de las numerosas críticas sobre la misoginia latente en la obra, dejando ver a la mujer como la culpable de los males y desgracias del mundo, siendo ella la causa principal de la caída del ser humano, yo prefiero quedarme con el hecho de que en efecto, es necesario que venga el mismo Demonio para poder convencer a una mujer para desobedecer a Dios, y sin embargo, basta una mujer para que el hombre rechace la gracia divina.
Como curiosidad, John Milton escribió más tarde El paraíso recobrado, sobre el modo en el que el sacrificio del Hijo nos ayudó a ganar de nuevo el derecho a la vida eterna al lado de Dios.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
El Silmarillion
domingo, 14 de noviembre de 2010
El señor de los anillos
¿Qué haríais si a vuestras manos llegara un objeto con el que pudieseis poseer el poder absoluto?
Este es el dilema que plantea J.R.R. Tolkien en su obra más famosa, El señor de los anillos, libro dividido en tres volúmenes (La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey) en los que se narran las aventuras de los nueve miembros de la Comunidad del Anillo, especialmente la de el hobbit Frodo, Portador del Anillo.
¿Qué tiene de especial este anillo? Es la fuente de poder de Sauron, el Señor Oscuro al que creían derrotado, pero que vuelve a alzarse. De conseguir el Anillo, será imposible derrotarlo. La finalidad de la Comunidad, formada por miembros de todas las razas libres (hombres, magos, elfos,enanos y hobbits) es la de llevarlo hasta el lugar donde fue forjado, pues solo allí podrá ser destruido. Pero la joya supone una pesada carga para su Portador y algo muy tentador para muchos otros. Será difícil completar la misión antes de que estalle la guerra.
Lo primero que hay que saber de El señor de los anillos es que se trata de la continuación de otro libro, El hobbit. Por algún motivo, esto es algo que todo el mundo parece olvidar. Se suele tratar a El señor de los anillos como una obra independiente, lo que lleva a que muchos lectores no tarden en perderse entre los numerosos datos que ya se dan por sabidos en este libro.

Estamos ante una obra basada en la eterna lucha del bien y el mal, en la que se entremezclan valores cristianos con en numerosos elementos procedentes de mitologías ya existentes (especialmente de la nórdica y finesa) en los que Tolkien se inspiró para crear un mundo completamente nuevo y original compatible con sus propias y genuinas razas. Entre ellas, destacan la de los ya mencionados hobbits, de aspecto semejante a los humanos pero de muy poca estatura y con grandes y peludos pies.
No nos dejemos engañar por su carácter aventurero y sus elementos mágicos: aunque esté dirigido principalmente al público juvenil, su lectura es especialmente complicada, ya que no se trata de un libro aislado, sino que forma parte de una obra mucho más extensa, un legendarium completo, en el que J.R.R. Tolkien trabajó durante toda su vida, siendo El señor de los Anillos el final de una larga historia.

A pesar de su temática épica, podemos ver en El señor de los anillos la actitud pacifista de su autor, traumatizado tras participar en la Primera Guerra Mundial. Tolkien no nos muestra la guerra como algo verdaderamente heroico, sino como el último recurso que debe tomar un pueblo ante un ataque enemigo y que, de ser imposible evitar, debe tener como fin el restablecimiento de la paz.
Tolkien también supo transmitir a la perfección su profundo amor por la naturaleza. Esta misma juega un papel crucial en el libro, llegando a participar “de forma activa” en varias batallas, pues se ha visto dañada a causa de la descontrolada industrialización llevada a cabo por el enemigo.

Supongo que es por estos valores por los que la obra se sigue recomendando a los más jóvenes. La misericordia, la lealtad, la amistad y el compañerismo son, entre otros, una constante dentro de ésta. No se trata solo de un libro lleno de imaginación y atractivo de cara a la lectura, sino que además comprende una serie de enseñanzas que lo hacen imprescindible.
Mentiría si dijese que El señor de los anillos no me marcó de por vida. Lo comencé a leer con doce años, poco antes del estreno de la primera película y quedé verdaderamente impresionada. Por aquel entonces comenzaba a perfilarme como una imaginativa niña un tanto “hippy”, muy idealista y preocupada por el medioambiente, deseosa de paz y amor fraternal, aunque apasionada del género épico y las leyendas. No podría haber encontrado nada mejor por aquella época.

No diría que es una obra absolutamente perfecta. Entre otras cosas, la historia principal tarda mucho en comenzar, del mismo modo que luego el final se hace bastante largo. Además, se echa en falta algo más de romance, teniendo en cuenta las relaciones entre determinados personajes. Pero considero estas faltas más que justificadas dado el tipo de libro del que se trata.
En definitiva, uno de mis libros favoritos, que invita a leer y ser releído.
jueves, 14 de octubre de 2010
Musashi 1: La leyenda del samurai


