domingo, 22 de mayo de 2016

La herida del tiempo

La rica familia Conway aprovecha el cumpleaños de su hija Kay para celebrar también el fin de la Primera Guerra Mundial. Dicha familia está formada por la señora Conway, sus dos hijos Robin y Alan, y sus cuatro hijas Carol, Hazel, Madge y Kay. Hay varios invitados a la fiesta. Está Joan, una chica de la que Alan está perdidamente enamorado; Ernest, un muchacho con grandes aspiraciones al que Hazel desprecia profundamente; Gerald, posible pretendiente de Madge... se les ve a todos felices y radiantes, llenos de vida y celebrando el maravilloso futuro que les espera. Sin embargo, Kay empieza a tener una extraña ensoñación que le muestra cómo serán las cosas 18 años después.

Esta obra de teatro de J. B. Priestley es bastante dura. Está dividida en tres actos: el primero nos presenta los personajes en la fiesta, el segundo nos presenta la terrible visión de futuro de Kay en la que se ve cómo todas las esperanzas de cada uno de los personajes se han venido abajo. Las parejas que parecía que serían felices están rotas, algunos ya no siguen con ellos, los que parecía que iban a comerse el mundo se ven al lado de quien más detestaban. Es, en definitiva, un montón de sueños rotos. El tercer acto vuelve al presente y, con desasosiego, Kay ve cómo todo ese sueño que tan inverosímil y alejado de la realidad parecía empieza a tornarse como algo posible.

¿Podéis imaginar lo que significa leer o ver representada en el escenario una obra así? Por muy bien o mal que te caigan los personajes, y reconozco que la gran mayoría no eran santo de mi devoción, se te rompe el corazón al ver todas esas ilusiones que parecen destinadas a hundirse en el fango.

Sin embargo esta obra es, en definitiva, una reflexión sobre el tiempo y el modo en el que nos pesa a todos: nos enseña que no debemos ser demasiado optimistas sobre lo que nos depara el futuro y aprender a labrarnos nosotros mismos lo que esperamos de él. No solo es, sino a medir cada uno de nuestros pasos y contar que los demás tienen sus propios planes y expectativas que pueden chocar con las nuestras.

Es terrible. Yo me he sentido completamente destrozada: ¿qué puede uno esperar de sí mismo cuando tiene la sensación de que, haga lo que haga, todo está abocado al fracaso? Y esa sensación es la que predomina durante los dos últimos actos, en los que solo Alan y Kay parecen ser... no inmunes, pero sí al menos no han sido aplastados por el peso del destino, o de la herida del tiempo.

Me llamó la atención al mirar la edición saber que la primera vez que se editó fue en 1937: Justo a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. Es como si, en cierto modo, Priestley hubiera recordado las esperanzas de felicidad que él mismo y su familia tuvieron al terminar la Gran Guerra. Y no solos u familia, sino toda su Inglaterra natal y ahora viera que sus ilusiones solo los ha visto abocados a caer de nuevo en el mismo error, la misma miseria... o incluso una todavía peor.

El gran protagonista de la obra es, sin duda, el tiempo en sí mismo. Y lo que es más, da a entender que todo el tiempo ocurre a la vez. Una idea muy propia de la serie Doctor Who, pero que deriva de un ensayo de Dunne llamado Un experimento con el tiempo que nos cuenta la teoría de que todo sucede a la vez, pero que la concepción lineal del tiempo es la única forma que nuestra conciencia humana tiene de percibirlo... pero de vez en cuando a través de déjà vu, precogniciones y otras anomalías, podemos acceder a una visión más completa.

¿Alguien más ha leído esta obra? ¿Os habéis sentido tan hundidos como yo? ¿Os resulta interesante la concepción tan especial del tiempo que tiene esta obra?

domingo, 1 de mayo de 2016

Washington Square

En la ciudad de Nueva York hay un lugar llamado Washington Square, donde vive la familia Sloper. Los Sloper tienen una gran importancia y, sobre todo, dinero. Austin Sloper es viudo y tiene una hija, Catherine, de la que tiende a burlarse reiteradamente. Constantemente recuerda a su hija que no es bella, ni lista, ni tiene cualidades especiales que la hagan deseable. Por eso, cuando un joven tan atractivo como Morris Townsend empieza a fijarse en Catherine se entabla una gran rivalidad entre ambos: Austin lo acusa constantemente de ser un cazafortunas, pero Catherine desea creer que su amor es verdadero.

Con este argumento podría pasar perfectamente como parte de la obra de Jane Austen, pero en realidad se trata de una novela escrita por Henry James, a quien ya reseñamos previamente con la famosa Otra vuelta de tuerca. Si tengo que ser sincera, la verdad es que escogí este libro de la biblioteca sin pensármelo mucho ni leer el planteamiento: había disfrutando tanto con su anterior novela que para mí el que tuvieran el mismo autor era suficiente... 

Craso error. No soy muy aficionada a las historias de este tipo, pero tengo que reconocer que no está nada mal y que definitivamente me tuvo bastante enganchada y me resultó bastante fácil de leer y me lo terminé muy rápido, quizá precisamente por el estilo "austeniano" que adopta, tan lleno de ironía y de prosa bastante más sencilla y ligera de lo que recuerdo en Otra vuelta de tuerca y que, la verdad, eché bastante de menos en esta ocasión. Parece como si automáticamente, al adoptar una trama propia de esta escritora se hubiera imbuido también de su estilo.

Sin embargo me pasó algo que nunca me ocurre con Jane Austen: me mantuvo pegada a la novela todo el tiempo, necesitaba saber qué iba a pasar con los personajes. Hay una característica de Henry James que fue la que me enamoró en la primera novela que leí y fue su habilidad para mantener el suspense y el misterio hasta la última página... y después. Algo parecido ocurre aquí, ya que era imposible saber con seguridad cuáles eran las auténticas intenciones de Morris hasta que llega el final, lo único que puedes hacer es especular.

Desasosegante. Es el modo en el que describiría mi experiencia leyendo esta novela. La verdad es que me rompía el corazón ver el modo en el que Austin Sloper trata a su hija, que tanto lo quiere. A pesar de sus pullas, Catherine adora a su padre, pero para él ella es poco más que una decepción. Te dan a entender que es un hombre herido por la pérdida de su esposa, que al parecer era un dechado de virtudes, pero ¿es eso excusa para tratar a su hija como lo hace? Quizá no sea guapa, ni lista, pero era dulce y encantadora. Y sobre todo, lo quería con todo su corazón. 

El lugar de los hechos.
Durante toda la novela no podía quitarme de la cabeza el pensamiento de que una muchacha puede sobrevivir fácilmente a que su pretendiente no la ame, pero no a que su padre no lo haga. O lo que es más, tenía la sensación de que Austin proyectaba en Morris sus propios sentimientos hacia Catherine: si él mismo no veía nada bueno en ella, un extraño tampoco podía. 

A pesar de que no suelo meterme muy a fondo en las historias románticas, me encontré deseando que Morris estuviera realmente enamorado de Catherine, aunque solo fuera para resarcirla de la indiferencia paterna.

He obviado a muchos personajes que aparecen en la novela para evitar extenderme en exceso, como suelo hacer, pero de todos los personajes creo que destacaría a una de las hermanas de Austin que vive con él y Catherine, Lavinia Penniman. Es una mujer que vive soñando despierta y funciona de contrapeso humorístico y cuya defensa por el amor verdadero hace que actúe de alcahueta con Catherine y Morris. Lo interesante es que esta mujer pretende convertir esta historia en una auténtica tragedia digna de Romeo y Julieta, con todo el drama que eso supone. Personalmente, me encontré sin poder creerme lo que veía: esperaba una Celestina típica y me encontré con un personaje mucho más oscuro y complejo.

En definitiva, creo que es una novela bastante recomendable para aquellos a los que les gusta la novela costumbrista de la época, muy bien narrada y en la que vemos evolucionar a la protagonista de una forma bastante realista, sin grandes aspavientos.

jueves, 31 de marzo de 2016

El castillo en el aire

En Zanzib, el joven mercader de alfombras Abdullah lleva una vida de lo más anodina al frente de un negocio de alfombras y soportando a sus insoportables parientes. Por eso no deja de soñar con que es el hijo perdido de algún rey, recogido y criado por un mercader, y que está destinado a casarse con una princesa. Su aburrimiento acaba cuando un extranjero le vende una alfombra voladora que lo llevará al jardín de la más bella e inteligente princesa. Las ensoñaciones de Abdullah se van haciendo reales, mientras se las tiene que ver con genios protestones, bandidos feroces, sultanes vengativos, demonios malos y buenos (o no tan buenos) y una gata capaz de transformarse en pantera.

Secuela de El castillo ambulante, que tomó como referencia los cuentos tradicionales europeos, El castillo en el aire bebe en esta ocasión, como creo que ya habréis notado, de fuentes más orientales, principalmente de las Mil y una noches. Sin ir más lejos, Abdullah guarda muchas semejanzas con héroes como Aladdin o Simbad, además que son muchos los elementos que se rescatan de estos cuentos (alfombras mágicas, genios embotellados, bandidos...).

Aunque nada de lo mencionado nos recuerde a Howl y Sophie (salvo quizás la condena inicial de esta y Abdullah a no vivir aventuras), yo recomendaría leer los libros en el orden en el que fueron escritos. Es cierto que Sophie y sus compañeros no aparecen sino como secundarios hasta casi al final (o quizás no tan al final), pero aunque sea breve la aparición de nuestro amigos de Ingary, y a pesar de que se pueda seguir la historia sin problema, se disfrutará mucho más sabiendo quienes son estos personajes que irrumpen tan estrepitosamente. Además de que hay ciertos guiños a El castillo abulante que pierden bastante gracia si no se ha leído esta primero.

Cabe destacar que en El castillo en el aire personajes siguen siendo encantadores y el punto principal de la novela. En esta ocasión, el rol protagónico corresponde principalmente a Abdullah, el zalamero mercader de prodigiosa imaginación y tesón asombroso que, como todo príncipe de cuento, debe rescatar a su dama en apuros. Pero Flor-en-la-noche no es de esas princesas que necesitan ser salvadas (y como ella, muchas otras), si bien una ayuda nuna viene mal.

Son muchísimos los personajes con los que encariñarse: El soldado amante de los gatos, así como la gata Medianoche y su pequeño Mequetrefe, el genio o a la alfombra (que, aunque no lo parezca, es un personaje más), el agradecido Jamal y su perro de malas pulgas, o la pléyade de princesas. Incluso los demonios liantes y las dos sobrinas gordas son entrañables. Aunque creo que mi personaje favorito ha sido Beatrice, esa princesa no especialmente agraciada, pero inteligente y de armas tomar.

Aunque lo veo claramente enfocado a un público muy joven, por no decir infantil. es una historia divertidísima y llena de imaginación que puede hacer las delicias de cualquiera, no importa la edad que tenga. Una vez más, Diane Wynne Jones nos regala un cuento lleno de ingenio y magia, con preciosas lecciones sobre la madurez o los roles de género, con bonitas descripciones y tan ágil y accesible que se lee casi de una sentada.

Aunque sé que muchos prefieren El castillo ambulante (quizás esperaban mayor presencia de Howl y demás o les chocó el cambio tan radical de escenario), yo he disfrutado algo más la lectura de este segundo libro (quizás porque este no se ha adaptado al cine y no tenía película para comparar). En cualquier caso, no deja de ser una opción perfecta para quienes quieran leer una historia bonita y amable, llena de ternura y optimismo. Y, por supuesto, a quienes El castillo ambulante les haya dejado con ganas de más.

martes, 8 de marzo de 2016

Lavinia

Y es que Eneas estaba cachitas.
Escultura de Bernini
Eneas es, sin lugar a dudas, uno de los héroes más célebres de las antiguas Grecia y Roma. Hijo de una diosa y un príncipe troyano, tuvo uno de los papeles más destacados durante la lucha contra los aqueos y, tras la caída de la ciudad, consiguió escapar con su padre e hijo, comenzando así una serie de aventuras y peregrinajes, narrados por Virgilio en La Eneida, que lo llevarían finalmente al Lacio, donde fue rey de una estirpe que alcanzaría a Romúlo y Remo, fundadores de Roma.

Son muchos los personajes memorables y de gran peso en La Eneida, empezando por el mencionado Eneas y siguiendo con Dido, reina de Cartago, pasando por su rival Turno, Latino, o los héroes de Troya.

Ursula K LeGuin, afamada autora de fantasía (Historias de Terramar) y ciencia ficción (saga Ekumen), da sin embargo voz a un personaje que en la obra de Virgilio no pronunció palabra, Lavinia, hija del rey Latino. Nombrada tan solo 11 veces en un libro tan extenso como La Eneida, Lavinia debería considerarse un personaje menor, una mera figura decorativa. Sin embargo, como es más que sabido, se convertirá en la esposa de Eneas, gracias a lo cual el troyano se convierte en rey del Lacio y padre del pueblo romano. La madre de Roma debería tener algo que decir. Esta es la base de la que LeGuin parte.

Narrada en primera persona, aunque de forma no estrictamente cronológica, la propia Lavinia narra los momentos más importantes de su vida, partiendo desde su infancia. Me ha gustado especialmente el retrato de la vida diaria en la Italia prerromana, con sus dioses aún por "grecalizarse", así como los deberes que debían atender los gobernantes, bastante diferentes a la figura que hoy entendemos por miembro de la realeza, ya que Lavinia aparece recogiendo sal en las salinas, tejiendo la ropa de la familia, o asistiendo a su padre en sacrificios.


Eneas ante Dido.
A alguien más especializado le podrían parecer algo pobres las costumbres "italianas", pero para un lector que como yo solo busca distraerse con un historia buena y coherente es más que suficiente. LeGuin sabe bien dónde se mete y toca solo los puntos donde se siente más cómoda y la complicada documentación se lo permite, evitando enredarse en asuntos que escapan a su dominio.

Aunque reconoce haberse tomado ciertas libertades con respecto al marco histórico, no suponen elementos discordantes, sino que se integran bien en la trama, por no decir que en muchos casos son para no romper en exceso con el imaginario colectivo.

Cabe mencionar que, a pesar de que no aparecen los dioses, sí que aparecen algunas apariciones sobrenaturales, como la del propio Virgilio, que en su lecho de muerte puede no solo acercarse al Hades, sino penetrar en su propia obra magna.


Dante y Virgilio en el Infierno, de Bouguereux

Bien hilado con el poema épico, rescata gran parte de los sucesos que acontecen a Eneas desde que llegó a la península itálica, sin contradecirse y respetando la obra del poeta. En palabras de LeGuin, su Lavinia es "un acto de gratitud hacia el poeta, una ofrenda amorosa" a quien tanto le hizo disfrutar.

Se da bastante por sabido. Personajes y acontecimientos de La Eneida se tratan de forma familiar. Puede despistar a quienes no estén familiarizados con el poema de Virgilio y la mitología clásica. Aunque realmente no es muy complicado de seguir más allá de algún despiste puntual, sí que es cierto que los aficionados al mundo clásico lo disfrutaran más que aquellos que no estén familiarizados con él. Es más para los ya iniciados que para iniciar.

Tampoco es que sea una novela redonda. Para mi gusto se insiste demasiado en la fortaleza y valía de Lavinia, mujer en un mundo de hombres. Me explico. El personaje de Lavinia está bien construido y efectivamente es fuerte y valerosa, pero personalmente disfruto más cuando esto se demuestra con acciones que cuando detiene la narración para recordar que está en desventaja y sus ideas no se tendrán en cuenta por ser mujer.


También me resulta demasiado conveniente el amor tan ideal que se profesan Lavinia y su marido, teniendo en cuenta que se casaron sin conocerse, por orden de un oráculo, y apenas convivieron juntos después de la boda. Como también es demasiado conveniente que Ascanio no de pie con bola, mientras que Silvio sea un digno hijo de su padre.

Lavinia es un libro que, a pesar de no ser el mejor de esta gran autora, he disfrutado mucho. Da un poco de miedo hincarle el diente a una novela de corte histórico cuando la autora es famosa por sus numerosas obras de carácter fantástico, pero LeGuin es una escritora excelente que no solo nos deleita con su forma de narrar, sino que gracias a su gran cultura y talento puede explorar temas diversos, además de ser sensata y saber cuáles son sus limitaciones.

Como aficionada a la mitología clásica y feminista convencida (parece mentira que a estas alturas esto tenga que decirse), no puedo sino recomendarla a cualquiera que comparta esta afición y esta idea.

viernes, 29 de enero de 2016

Retos para el 2016 de Violeta

De Violeta solo, porque aún no sé si las otras dos elementas se van a animar a retarse.

Post que tarda en llegar, terminando ya enero, porque no me decidía a ponerme retos yo, más allá del de Goodreads, principalmente porque el año pasado solo tuve dos y no cumplí ninguno para vergüenza y deshonra sobre mí.



Pero bah, venga, que aquí hemos venido a jugar. Aunque no me lo voy a tomar en plan presión, de tener que cumplirlos o la venganza de Cervantes será terrible. Es solo una forma de entretenerse más, incluso de sacar ideas para cuando no se tenga claro qué leer, simplemente.

Y los retos son...


  • Goodreads. (29/50)

Es decir, ponerte un tope de libros que leer al año y ver si eres capaz de batirlo y superarlo. Me he propuesto leer 50, mismo número que el año pasado (cifra a la que, como ya he dicho, no llegué). A ver si hay suerte.
Si algún cotilla que quiere ver mis progresos y lo que llevo leído, lo puede ver aquí.


  • Viajar leyendo. (7/12)

El segundo reto no completado del año pasado.  A grandes rasgos, se trata de leer 12 autores de nacionalidades diferentes. Mejor explicado y más detallado en el blog de donde salió. El año pasado la lista era bastante cerrada y es algo que me fastidió un poco, porque leí gente de países no incluidos y grrr.
En cuando a mis candidatos (y para complicar todavía más la cosa), he vuelvo a poner autores que no he leído. Algunos están repetidos del año pasado, pero son de los que no llegué a leer, pero aún quiero leerlos. En principio serían:

Viajamos por Europa:
Reino Unido: Aldous Huxley ✓
Alemania: Thomas Mann
España: Ana María Matute ✓
Dinamarca: Johannes Jensen ✓
Suecia: Astrid Lindgren


Viajamos por América:
Estados Unidos: Cormac McCarthy
México: José Revueltas
Cuba: Zoé Valdés ✓

Viajamos por África:Por determinar. Encontré uno que tenía ganas de leer en una lista de autores africanos y luego vi que en realidad era libanés. Libro de geografía para alguien, por favor.
Nigeria: Amos Tutuola

Viajamos por Asia:
Japón: Kyouka Izumi ✓
China: Yu Huan ✓

Viajamos por Oceanía:
Australia: David Malouf ✓


¿Seguimiento de la cosa esta para cotillas otra vez? Cada vez de lea un título de los susodichos, iré marcando con un tick (✓) al lado del nombre.

Aviso:Lista no 100% definitiva y sujeta a cambios, según me convenga. Por ejemplo, el año pasado me encontré con un señor ruso, Aleksandr Solzhenitsyn, que en su libro hablaba de enfermos de cáncer en un sitio muy chungo y todo horrible y yo no quería esa cosa en mi vida en ese momento al menos. Esa cosa es el libro, el cáncer no lo quiero en la de nadie en ningún momento. O si me leo a otra gente de otros sitios y tal, pues lo puedo cambiar. El año pasado lo hice y ni por esas, así que no penséis que atajaría mucho.

  • El abecedario. (15/26)
Reto tonto donde los haya, pero ya da igual. Alguna tontería tenía que poner. 
El reto consiste (en mi mente intento explicar esto y no me sale) leer autores cuyos apellidos tengan iniciales distintas hasta completar el abecedario con cada uno de ellos. ¿Se me ha entendido? No.
Ahora paso a escribir el abecedario (sin 'ñ', esa la doy por perdida) e iré incluyendo los nombre al lado de cada letra.

A Isabel Allende
B Edgar Rice Burroughs
C
D Charles Dickens
E
F Francis Scott Fitzgerald
G Charlotte Perkins Gilman
H Aldous Huxley
I Kyouka Izumi
J Diana Wynne Jones
K Yasunari Kawabata
L Gaston Leroux
M Ana María Matute
N Patrick Ness
O
P R. J. Palacio
Q
R
S Andrzej Sapkowski
T JRR Tolkien
U
V Zoé Valdés
W Margaret Weis
X
Y Yu Hua
Z


  • Las sagas. (1/6)
Sí, yo también tengo muchas sagas empezadas. Soy lo peor, porque sé que me da pereza leer sagas, especialmente si son muy largas, así que leo el primero y ¡ah! 
No voy a poner todo lo que tengo empezado, porque hay sagas que ni tengo la intención de acabar, ya sea porque no me están gustando, porque no se han terminado de publicar, porque hay demasiados volúmenes como para leerlos en un año (Terry Partchett te miro a ti) o lo que sea.
Mi listilla (donde también iré marcando con un tick los terminados) queda así:
  1. Musashi (Eiji Yoshikawa)
  2. La espada de Joram (Margaret Weis y Tracy Hickman) ✓
  3. Geralt de Rivia (Andrzej Sapkowski) Aunque este ya asumo que no y la culpa la tiene Jaskier.
  4. Nacidos de la bruma (Brandon Sanderson)
  5. Howl (Diana Wynne Jones) ✓
  6. El tapiz de Fionavar (Guy Gavriel Kay) No solo no me gusta, sino que es una relectura... el por qué se explicará en su momento.
Ni en sueños cumplo este...

Mesié, le reto a un duelo.

  • Mi reto en Koreander (1/8)
El último y el más personal. Como sabrán los que siguen los Premios Koreander, nos proponemos reseñar todas las entradas de las que hablamos. Y también sabrán que es una sucia mentira porque somo un puñado de vagas que no quieren trabajar.
Por mi parte, este año he decido escribir todas las reseñas que me quedan por hacer (porque son libros que he propuesto yo). Serían las que siguen (para que vayáis sabiendo de quién es la culpa en ciertas cosas):
  1. La dama de las camelias
  2. La mano izquierda de la oscuridad
  3. El tapiz de Fionavar (se va entendiendo el punto 8 anterior)
  4. El evangelio según Loki 
  5. La historia interminable
  6. El nombre de la rosa
  7. Las amistades peligrosas
  8. La fórmula preferida del profesor ✓
  9. Nacidos de la bruma (el premio fue al primero, que no se pueden premiar sagas, pero la reseña la quiero hacer de la serie 1 completa)
Y también hay muchas cosas en el blog que me gustaría mejorar visualmente. Quizás darle un diseño más modelno, ponerle dibujines, meterle un "sobre las autoras"... Y todo esto me toca a mí, que soy la menos vaga de las tres vagas, lo que no quita que lo sea. Y que en realidad tengo poco tiempo. No voy a mentirles, señores, soy una persona vaga con poco tiempo que se está metiendo en demasidados fregados. 

Y hasta aquí de momento.

jueves, 14 de enero de 2016

Moby Dick

Moby Dick. Esa historia que a todo el mundo le apasiona… hasta que tiene que leer la novela original. Como para no tenerle respeto a semejante tocho de 1000 páginas, de las cuales unas 500 son una enciclopedia de cetáceos y barcos. Literalmente.

Ese libro que llevó a la ruina y a la depresión a su escritor, Herman Melville, dado el escaso éxito de ventas que tuvo durante su vida. De hecho, no fue hasta años más tarde, con el auge del estilo modernista, cuando finalmente se reconoció su gran valor literario. Y es que Melville fue un incomprendido adelantado a su época,  un hombre del que se podría llegar a decir que sobrepasó a su mentor, el mismísimo

El argumento es de los más conocidos de la literatura. Basado en la historia real del cachalote Mocha Dick, narra las aventuras de un barco ballenero a la caza de Moby Dick, la famosa ballena blanca, por venganza y obsesión del capitán Ahab, al que le había arrancado una pierna...

Aunque es mundialmente
conocida  como
Moby Dick,
el título original era La ballena
Este barco, el Peaquod, reúne a la más variopinta tripulación, que no solo representa todas las razas y etnias posibles, sino que muestra también las religiones más destacadas, así como actitudes de lo más diversas, siendo un microcosmos de un macrocosmos. Es decir, una representación del mundo entero en el barco. Por ejemplo, Starbuck, el primero de abordo, es cuáquero, y podría decirse que representa el sentido común de Ahab; mientras que Tashtego, el intelectual,  encarna el “buen salvaje”. Por su parte, Queequeg es una curiosa mezcolanza de africano, polinesio, cristiano, musulmán y nativo americano. Es tan interesante como enriquecedor ver a  personas tan distintas pasearse por la cubierta del ballenero, a la vez que dan sus particulares visiones de la vida.

Siguiendo con Queequeg, un tema muy controvertido en aquel entonces (hablamos de 1851) es la relación afectiva que se intuye de este personaje con su mejor amigo, Ismael, el narrador de la historia. Sobre todo se adivina en el capítulo en el que trabajan juntos, llenos de esperma de ballena (o espermaceti, una sustancia muy preciada que se encuentra en el cráneo de los cachalotes... el juego de palabras está servido) haciendo un trabajo manual, con mucho contacto entre ambos. Hay que reconocerle a Melville gran valentía por tocar un tema que no se trataba en occidente desde prácticamente la época clásica, especialmente si tenemos en cuenta que, como su maestro, vivía en una sociedad puritana.

Por otra parte, la caza de la ballena blanca está contada como una obra épica clásica, con la
exaltación de sus héroes. Sin embargo, lo que hace Melville con su héroe, Ahab, y su trágico final no es más que una burla a todo este género, haciendo ver que este héroe griego no es más que un humano que tiene que asumir las consecuencias de su sed de venganza. Llevado por su locura y monomanía, condena a todos a todos los que lo acompañan en su aventura, haciendo de esto una tragedia, esta vez, sin héroes.

Otra característica innovadora de la obra es la introducción de elementos propios del teatro. A veces incluso aparecen acotaciones, con lo que puede apreciarse la característica descriptiva del drama. Además de todos los guiños literarios que se hacen a las obras dramáticas de Shakespeare.

Una característica propia del modernismo, al que Meville se adelantó por décadas, es el de introducir fragmentos que no tienen nada que ver con la historia y rompan con la narración. Como ya hemos dicho, en este caso se introduce lo que hemos llamado “enciclopedia de barcos y cetáceos”, donde Meville nos muestra su amplia cultura marítima, si bien puede suponer un buen dolor de cabeza al lector, ya no es parte del hilo argumental ni nada por el estilo, solo un compendio de definiciones y muestras de los elementos mencionados. Pero de eso se trata: de romper los esquemas y sorprender con algo que, aunque relacionado temáticamente, no debería tener cabida en una novela convencional.


No es libro que guste como lectura, es pesado, aburrido. Sin embargo, reconozco su gran valor literario y su importancia. Desde luego es un imprescindible para quienes estudian literatura (y no hablo de futuros filólogos, los estudiantes por afición también deben echarle un ojo)  y que sea muy selecta a hora de elegir libro, que quiera ponerse a prueba con algo realmente complejo. Si lo que se pretende es pasar un rato entretenido, se pueden, aunque nunca es lo más recomendable, leer únicamente las partes narrativas y saltarse las más enciclopédicas. 

¿Estáis preparados para embarcaros a la aventura contra la temible ballena blanca?

lunes, 28 de diciembre de 2015

Premios Koreander - IV Edición

¿Será verdad o será una inocentada?

Señores, crean lo que ven sus ojos. Por cuarta vez tenemos el gran honor de darles la bienvenida a la entrega de los Premios Koreander, en los que en cada época Navideña premiamos simbólicamente a los libros que más nos han llegado de acuerdo a una serie de categorías que nos vamos inventando.

Y, como cada año, empezamos con los requisitos que debe seguir un libro para ser candidato a un Premio Koreander:
  1. Deben ser libros que alguna de las autoras del blog haya leído ese año, no importa cuándo fueran escritos. 
  2. Tienen que llamar la atención de las mismas de un modo especial, sobresaliendo por encima otros de su género, de modo que tenga un aspecto que lo caracterice como parte de alguna de las categorías.
  3. No son válidos relatos cortos o poemas, a no ser que se trate de una obra de recopilación. La obra premiada debe ser mínimamente extensa, como una novela corta.
  4. No se premian sagas completas, tan solo un único libro por saga y año. 
  5. Se tendrán especialemente en cuenta las recomendaciones de los lectores del blog a la hora de leer para nominar. Aunque eso no garantice que consiga el premio. Ya sabéis, a participar de forma más activa. En próximas ediciones agradeceremos a aquellos que nos hayan recomendado algún libro, haya o no ganado. En el caso de que gane, además, lo incluiremos junto al nombre del libro premiado. 
  6. Nos comprometemos a hacer una crítica de todos los libros recomendados y premiados, ya sea antes o después de la edición correspondiente, siempre y cuando sean libros de ficción. Esto no significa que libros no ficticios puedan comentarse en algún momento.
  7. Los Premios tendrán lugar cada mes de diciembre. Esto significa que solo entran en concurso los libros leídos entre enero y diciembre del año en que se otorga el Premio. 
  8. Una misma obra no puede estar en dos categorías a la vez ni ganar el premio en más de un certamen.
Para seguir, un repaso a las categorías que este año queremos distinguir:

La obra más terrorífica.
La obra más instructiva.
La obra más trágica.
La obra más cómica.
La obra más épica.
La obra más impredecible.
La obra más sorprendente.
La obra más hermosa.
La obra más tierna.
La obra más imaginativa.
La obra más decepcionante.

Y, finalmente, ¡recibamos con un redoble de tambor a los ganadores de este año!


No me peguéis por poner esta tontería, por favor.

Ganadora del Premio a la obra más terrorífica: Dracula de Bram Stoker.
Clásico de la literatura de terror donde los haya, el famoso conde transilvano ha atemorizado a generaciones de lectores desde que la novela que lleva su nombre viera la luz en 1897. En una era en la que los vampiros han perdido su carácter terrorífico en pro de nuevas facetas que poco tienen que ver con los originales, queremos recordar a la genial novela que, junto con Carmilla y El vampiro, definió la imagen del chupasangres que, a pesar de las nuevas tendencias, sigue formando parte del imaginario colectivo.

Ganadora del Premio a la obra más instructiva: La diosa blanca de Robert Graves.
¿Quién no ha oído hablar de la famosísima novela Yo, Claudio? El libro que aquí proponemos es obra del mismo autor. En esta ocasión, presentamos un interesante ensayo, una "gramática histórica del mito poético" donde Graves vuelca sus investigaciones en religiones y mitologías variadas, a la vez que introduce al lector en el mundo de la poesía, sin dejar de lado la crítica social.

Ganadora del Premio a la obra más trágica: La metamorfosis de Franz Kafka.
Dolorosa historia de un joven transformado en insecto, quizás su rasgo más triste es que sea es algo más que un simple relato de ficción, una alegoría de la sociedad que, a pesar de lo mucho que ha llovido desde que Kafka hiciera mover su pluma, no ha cambiado prácticamente.

Ganadora del Premio a la obra más cómica: Buenos presagios de Terry Pratchett y Neil Gaiman.
Tal y como predijo Agnes la Chalada, el Anticristo está entre nosotros. La batalla final entre el Cielo y la Tierra es inminente. Sin embargo, un ángel y un demonio demasiado humanizados tras pasar siglos infiltrados entre los hombres intentarán impedirlo. Pero un intercambio de bebés hacen que pierdan de vista al Vástago de Satán. Brujas, cazadores y los cuatro moteros del Apocalipsis completan el cuadro de personajes de esta hilarante locura traída de la mano de dos autores célebres por su imaginación y sentido del humor.

Ganadora del Premio a la obra más épica: Beowulf.
Epopeya anglosajona, de autor y fecha de composición desconocidos, que narra las hazañas del héroe gauta Beowulf, capaz de derrotar a jotuns y dragones. De importancia comparable al Cantar de mío Cid o El anillo del Nibelungo, este poema épico ha sido tratado por innumerables estudiosos, siendo JRR Tolkien uno de los más notables.

Ganadora del Premio a la obra más compleja: El nombre de la rosa de Umberto Eco.
Novela oscura donde las haya, ni su propio nombre tiene un significado claro. A diferencia de su adaptación fílmica (genial, por otra parte), no es simplemente una novela de crímenes y misterios. Para poder disfrutarla, hay que hacer el complicado ejercicio de ponerse en la piel de personas tan diferentes a nosotros como monjes medievales para así poder comprender sus motivaciones, inquietudes y filosofía... Y también soportar la larga descripción de alguna que otra revelación mística.

Ganadora del Premio a la obra más impredecible: Las amistades peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos.
Todo vale en el amor y la guerra, pero en la guerra de la seducción, nadie como de Merteuil y Valmont. Esta pareja de libertinos traerán a más de uno de cabeza con sus conquistas y venganzas. Quiénes serán sus próximas víctimas y de qué modo conseguirán doblegarlas son dos de las preguntas que nos hacemos ante esta novela llena de reveses y escándalos.

Ganadora del Premio a la obra más sorprendente: La quinta ola de Rick Yancey.
Sin dejar de pertenecer al popular grupo de novelas (post) apocalípticas que tanto abundan hoy en día, La quinta ola nos ha conseguido llamar la atención para bien. Un historia bastante digna y personajes coherentes en el primer volumen de una trilogía que esperemos no nos decepcione.

Ganadora del Premio a la obra más hermosa: Peter Pan en los jardines de Kensington de J M Barrie.
Conozcan las costumbres de las hadas en un relato que narra las aventuras del niño que no quería crecer antes de su aparición en Peter Pan y Wendy. Si queréis conocer la vida de Peter antes de conocer a los tres hermanos Darling, no dudéis en echarle un vistazo.

Ganadora del Premio a la obra más tierna: La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa.
La historia de una asistenta doméstica y madre soltera que debe hacerse cargo de un huraño y anciano profesor de matemáticas cuya memoria solo dura 80 minutos. Contra todo pronóstico, la mujer será capaz de tocar el corazón del profesor, quien se encariñará con ella y su hijo, al que comienza a instruir en los números, haciendo las veces de maestro y abuelo.

Ganadora del Premio a la obra más imaginativa: El Imperio Final de Brandon Sanderson.
En el primer libro de su trilogía Nacidos de la bruma, Sanderson nos propone un mundo de ceniza donde las plantas son marrones, el amo supremo gobierna desde hace siglos gracias a su inmortalidad y una serie de humanos especiales, los neblinos, son capaces de asimilar metales para hacer magia basándose en principios físicos. Si no os parece suficiente imaginativo, no sabemos qué será lo que os satisfaga.

Premio especial a la obra más decepcionante: Utopia de Tomás Moro.
Aunque su importancia es innegable, las ideas de este santo han resultado un poco absurdas. Además de que su corta extensión no evita que se haga largo.

Estas han sido nuestras propuestas. ¿Y las vuestras? ¿A quiénes premiaríais? ¡Dejádnoslas en los comentarios!

¡El equipo de Koreander en Bibliópolis os desea que el año que entra venga cargado de lecturas y muchas más cositas buenas!
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