martes, 3 de abril de 2012

Los juegos del hambre

La famosa trilogía de Los juegos del hambre, de Suzanne Collins está considerada como una novela de ciencia-ficción para adultos jóvenes. Pronto estrenarán una película sobre el primer libro, que da nombre a la saga.

La acción está situada en algún momento no especificado del futuro, en una nación llamada Panem, con capital en el Capitolio. Panem es un país dividido en 12 distritos, anteriormente 13, pero este último fue destruido tras una misteriosa rebelión fallida que llevó a los miembros del Capitolio a establecer los Juegos del Hambre. Una vez al año, se escogen a un chico y una chica de cada distrito y se les lleva a un lugar inhóspito, donde intentarán sobrevivir mientras se asesinan los unos a los otros hasta que solo quede un ganador.

Este espectáculo es retransmitido por televisión y de obligada visión en cada hogar del país, para asegurarse que todos contemplan el control férreo de la dictadura a la que están sometidos y prevenir así nuevas rebeliones. Cuando una niña de solo 12 años es escogida para participar por el distrito 12, su hermana mayor decide reemplazarla. Katniss hará lo posible para mantenerse con vida y, de paso, intentará salvar a su compañero de distrito, Peeta, mientras en casa la esperan su familia y su amigo Gale.

Volúmenes de la saga

En primer lugar, nos gustaría plantearnos cual es la finalidad real de estos Juegos. Según la protagonista, el fin es demostrar que el Capitolio tiene control total sobre la población y hacer que el temor por perder a sus hijos impida que el pueblo se rebele; pero si ya se los arrebatan, ¿qué tienen que perder? Del mismo modo, no se sostiene la idea de que los resultados sean amañados, ya por el uso de teselas (aquellos que no tienen suficientes recursos compran comida al Capitolio a cambio de que su nombre tenga más posibilidades de salir elegido) o por capricho. ¿Por qué hacerlo? ¿Qué gana el Capitolio con ello? Y lo principal, ¿por qué Juegos del Hambre? En ningún momento se explica por qué reciben ese nombre.

En segundo lugar, nos gustaría hablar de los personajes. Parece obligatorio centrarse en los tres "protagonistas", quienes, para variar, forman uno de los triángulos amorosos tan en boga últimamente. Triángulo muy forzado: Peeta y Katniss jamás habían intercambiado una palabra antes de los Juegos, aunque él ya la amaba profundamente. Ella, por su parte, simplemente se dedica a seguirle el juego a Peeta para contentar a la audiencia y seguir sus favores. Mientras, su relación con Gale ha sido siempre de amistad y jamás se habían planteado lo contrario hasta que llegó Peeta. Para más inri, el susodicho triángulo ni siquiera se desarrolla, razón por la que quizás la autora debiera habérselo ahorrado.

Siguiendo con los personajes secundarios, de los veinticuatro participantes solo ocho tienen nombre y una, apodo. Esto no solo ocurre con estos chicos anónimos: hay una cantidad demasiado grande de personajes, pero poquísimos tienen nombre. Ni siquiera los padres de Katniss parecen tenerlos. Con esto se entiende que los personajes están muy poco desarrollados, tan sumamente poco que no merece la pena ni buscarles un nombre. Además, son muy planos y la impresión que Katniss tiene de ellos es siempre acertada: Si tienen aspecto astuto, son astutos; si parecen brutos, lo son; si le resultan agradables, aunque no haya hecho nada para parecerlo, serán una buena compañía y, casualmente, revolucionarios que luchan por la libertad del pueblo oprimido.

Todo esto viene a ser una prueba de algo que durante todo el libro se encargan de demostrar continuamente: tenemos una protagonista perfecta. No solo es una muy buena juez del carácter ajeno, también es una superviviente, es natural y sincera, no se anda con rodeos, siempre hace lo correcto, muestra su generosidad sacrificándose por su hermana (aunque no le importe ser cruel con su madre y humillarla antes de partir). Por si fuera poco, cuando canta, los pájaros callan para escucharla. Tiene un gran don para hacerse querer y convertirse en todo un símbolo de la revolución.

Sin embargo, presenta una modestia muy falsa. Se sabe con unas cualidades de cazadora superiores a las de cualquiera de sus contrincantes, pero se asombra de recibir una buena puntuación por ello. Con todo, detesta encontrarse con que alguien tiene una cualidad de la que ella carece y no deja de mortificarse al respecto.

En cuanto a Peeta, no hace más que estar enamorado de Katniss desde el principio y sacrificarse por ella. En los dos primeros libros no presenta ningún cambio, hasta que, ya en el tercero, es víctima la crueldad del Capitolio. Sin embargo, a penas se muestra este cambio y pronto vuelve a su estado original de enamorado.

Gale es un desconocido en los primeros libros, y en el tercero se nos muestra en una nueva faceta de soldado, muy similar a la de cazador que ya conocíamos. Realmente no hay más que decir.

Dos de los personajes más queridos de esta saga son Prim y Rue. Prim es la hermana pequeña de Katniss, a la que adora y que a su vez se hace querer por todos los que la rodean por su dulzura. Rue es una chica que participa en los Juegos del Hambre con Katniss, quien no puede evitar ver a su hermana en ella. Estos dos personajes están creados conmover al lector, como símbolo de hasta dónde llega la maldad del Capitolio. Pero se les dedica tan poco tiempo que resulta difícil encariñarse con ellas más que utilizando nuestra propia imaginación.

A todo esto, no entendemos cual es la función exacta del símbolo del Sinsajo que luego Katniss representa. Conocemos su origen como emblema de la revolución, pero no deja de ser más que un cúmulo de casualidades sin relación, sin un significado más profundo y cuya mayor importancia es el márketing.

Es una lástima que una idea que en un principio parece tan atractiva y que podría catalogarse fácilmente en el género adulto y de aventuras, todo esto se pierda debido a la aglomeración de temas que se tocan. Son tantos que no da tiempo a desarrollar apropiadamente ninguno de ellos, siendo el que cobra mayor protagonismo en todos los libros el de la moda y la estética. Toda una contradicción teniendo en cuenta los ideales que la autora parece querer ensalzar. ¿No es contradictorio que si se hace una crítica a la obsesión por la moda se escriban más de ochenta páginas seguidas sobre depilación, maquillaje y vestuario? O que se condene la obsesión por la delgadez cuando este es uno de los punto fuertes de Katniss.

A lo largo de la lectura se puede apreciar la similitud de la historia con otras más o menos conocidas por el gran público, desde el mito de Teseo y el minotauro hasta libros de Stephen King, pasando por películas de culto como Battle Royale. A pesar de esto, una de las características más apreciadas de esta obra es, según se dice, su originalidad. Junto con esto, debemos admitir que se trata de una obra muy entretenida y de fácil lectura que entusiasmará a muchos jóvenes y a todos aquellos que quieran pasar un buen rato disfrutando de una amena lectura.

Quizás si no lo hubieran vendido como un nuevo estilo de novela nunca visto hasta ahora, no nos hubiera decepcionado tanto. Con todo se trata de una excelente oportunidad de introducir a los más jóvenes en el concepto de novela distópica.

lunes, 2 de enero de 2012

Lo bello y lo triste

Mi profesor de lengua en la universidad no cesó en todo el primer curso de recomendárnoslo con insistencia Lo bello y lo triste, novela del primer japonés en ser galardonado con el Nobel de literatura, Yasunari Kawabata. Es más, en una de las prácticas nos incluyó un fragmento de esta obra para que lo analizásemos.  Debo reconocer que era un pasaje de gran belleza, en el que el amor y la pintura se fundían para crear algo puramente poético, no solamente estético.

Quedé realmente impresionada por ese pequeño texto y más aun cuando, al año siguiente y en otra asignatura, este mismo profesor volvió a proponer otro fragmento de Lo bello y lo triste para un nuevo análisis. Una vez más resultó ser verdaderamente precioso.

Sin embargo el argumento me decepcionó bastante: El maduro escritor Oki, movido por la nostalgia de su aventura amorosa más apasionada, desea reencontrarse y oír las campanadas de año nuevo con Otoko, antigua amante a la que humilló al narrar su romance en su novela más famosa, donde no vaciló en desvelar la identidad de la por entonces adolescente muchacha. Al reencuentro asiste Keiko, la sensual discípula de Otoko, quien es ahora una famosa pintora. Keiko solo tiene una idea en mente: vengar la humillación de su maestra.

Cuando lo leí por primera vez no tenía muy claro qué era lo que había leído. Es cierto que estaba escrito de una forma muy hermosa, pero poco más podía decir. Los personajes eran desconcertantes, demasiado retorcidos y melodramáticos. El argumento me pareció muy explotado.

Meses después se convirtió en uno de mis favoritos.


Me preparaba para salir. Justo antes de abandonar mi dormitorio lo vi en la estantería. En el lapso de tiempo que tardé en bajar los dieciséis peldaños de la escalera había aprendido a amar tiernamente aquello que se escondía entre sus delicadas páginas. De repente algo encajó, dos pensamientos se cruzaron y al fin esa novela tan extraña tenía sentido.

Poco después volví a leerlo. Era necesario hacerlo. ¡Qué diferencia con respecto a la lectura anterior! Este era un libro nuevo, lleno de poesía y delicadeza, envuelto en un misterioso halo de pesadumbre y aflicción.

Los personajes ya no me parecían en exceso melodramáticos, sino complejos y dolientes, cubiertos de heridas  que nunca llegan a curarse. Otoko es el árbol que vertebra la historia; una mujer dulce pero ingenua, brutalmente dañada y marcada de por vida, que no puede evitar afectar a la existencia de los demás y hacerles sentir tan miserables como ella misma. A pesar del daño que le ha infligido a ella y a su propia familia, Oki no es realmente cruel, al menos no de forma consciente, pero es incluso más ingenuo e insensato que Otoko. Keiko es el detonante que consigue que la aparente estabilidad se pierda.

Lo mejor es, sin duda, las figuras de las que se vale el autor para expresar los sentimientos de sus personajes, puesto que nunca dice abiertamente qué les pasa por la mente. La soledad de un vagón vacío, el desamparo de un jardín de piedras, el erotismo del ajuste de un ceñidor… son algunas de mis escenas favoritas.

¿De qué trata realmente? No sabría decíroslo. Soy de la opinión de que este es un libro de muchas lecturas. Tendrá un significado distinto dependiendo de quién lo lea. Son tantas las preguntas que el autor deja abiertas… Pues nunca dice exactamente lo que piensan sus personajes, es el lector quien debe deducirlo mediante sus acciones y las figuras como las anteriormente mostradas.

Espero que, si no lo habéis hecho ya, de su amarga belleza y su dulce tristeza acompañados de una taza de té…

En estilo abstracto, por supuesto.

domingo, 30 de octubre de 2011

Momo

Momo es una chica huérfana con una habilidad muy curiosa: saber escuchar. Los que hablan con ella encuentran soluciones a todos sus problemas, tienen grandes ideas, y, en el caso de los niños, se les ocurren juegos novedosos e interesantes.
Sin embargo, un día aparecen unos extraños hombres de gris que aparecen y desaparecen sin dejar más rastro que la idea de ahorrar tiempo. La idea es conseguir una vida mejor, y para ello es necesario trabajar más, más rápido y mucho mejor. Por supuesto, los juegos, charlas o cualquier tipo de entretenimiento se consideran tiempo perdido.
Cuando Momo y sus amigos se dan cuenta de lo que ocurre, empieza una lucha casi imposible por recuperar el antiguo estilo de vida tranquilo, sosegado y alegre. Pero los hombres grises no están nada dispuestos a perder todo el tiempo que los habitantes del pueblo les están entregando.
Este libro de Michael Ende es un clásico de la literatura infantil. Sin embargo, yo no diría que se trate simplemente de literatura para niños. Se trata de una lectura apta para todos los públicos, y cada vez nos llega un significado algo distinto.
A medida que lo iba leyendo, iba dándome cuenta de lo tristes que son nuestras vidas. Somos víctimas de los hombres grises, acostumbrados a pensar en conceptos de beneficio y eficiencia. La imaginación está infravalorada cuando no se considera como algo perjudicial una vez que te has convertido en adulto.
Dentro del libro, asistimos a un lento proceso de pérdida de humanidad, que culmina en la construcción de casas iguales dentro de calles iguales en barrios exactamente idénticos. Porque que cada persona se pare a pensar en cómo podría decorar su casa sería una pérdida de tiempo. Se trata de una crítica muy clara a la industrialización, a la fiebre del consumismo de la que ya nadie escapa.


Sin embargo, los que más sufren son los niños. Esos niños que aún no comprenden por qué hay que trabajar, ni por qué sus padres los dejan solos para pasar horas extra en sus oficinas, para ganar más dinero. Unos niños que solo desean jugar, ser felices y pasar el tiempo con las personas a las que quieren. Pero esas personas ya no tienen tiempo para ellos, así que intentan suplir su ausencia mediante juguetes caros a los que los niños se aferran como único símbolo del amor que suponen que sus padres aún sienten por ellos... aunque ya no tengan tiempo para mostrárselo.
Y aquí se encuentra el tema principal del libro. Algo que me resulta tan familiar, que parece casi mentira que no pudiera relacionar ideas. El tiempo.
En todo el libro hay una antítesis clara entre la visión que tienen los niños y los adultos del tiempo. ¿Nunca habéis notado cómo cada vez los años se nos pasan más rápido? Sin embargo, no sé a vosotros, pero a mí, cuando era niña, los años se me hacían eternos. Recuerdo la primera vez que me di cuenta de que el tiempo cambiaba, y desde entonces, no ha parado. Como si alguien me robara las horas de los días. Como si esos hombres grises existieran de verdad.
De niños vivíamos mucho más. Porque, de algún modo, teníamos más tiempo. Tiempo para trabajar, estudiar... y tiempo para jugar y disfrutar. Pero cada vez damos menos importancia a esta última parte. Como si disfrutar de la vida no fuera importante. Y sin embargo, los momentos en los que no disfrutas son minutos, horas, días robados de tu vida.
Eso es algo que los niños saben muy bien. Lo importante es ser feliz. Quizá por eso, en el libro, los hombres grises no logran vencer verdaderamente a los niños, sino que solo pueden controlarlos a través de sus padres.
Ese es en verdad el auténtico mensaje del libro, a mi entender. El tiempo que no se disfruta, no se ha vivido.
Por eso, mi ejemplo a seguir es Beppo. El Barrendero. Ese hombre que disfruta con su trabajo, por muy insignificante o monótono que parezca. Ya que tenemos que pasar el tiempo dedicándolo a “cosas serias”, ¿por qué no disfrutarlo?
Y para terminar, quisiera hacer una pregunta a aquellos que hayan leído Momo. ¿Quién creéis que puede ser el Maestro Hora? ¿Y Casiopea? Yo tengo una idea pero antes... quisiera escuchar vuestras opiniones.

domingo, 28 de agosto de 2011

Indigno de ser humano

¿Quién es Yozo? Sus compañeros de instituto lo recuerdan como el gracioso de la clase; para su padre fue alguien incapaz de satisfacerlo; para las mujeres con las que compartió parte de su vida, un ángel; para el Osamu Dazai (autor de la obra, aunque en este caso actúa como personaje ficticio) que contempla sus fotografías, “le falta el peso de la sangre, la aspereza de la vida”. Y para Yozo, Yozo es indigno de ser humano, alguien mucho peor (pero también mucho mejor) que el resto de la sociedad.

Yozo se revela a sí mismo como un monstruo que, mientras puede, se oculta bajo la máscara de una sonrisa amable o una fingida inocencia. Incapaz de confiar en  nadie ni en cumplir con las expectativas que sus acomodados progenitores tenían para con él, Yozo no fue capaz de denunciar a las criadas de abusaron de él en su más tierna infancia. Decidió seguir ocultándose bajo su perfecta máscara, una máscara que no dejaba ver sus inquietudes, su desamparo, su miedo… Mientras que secretamente dibuja una y otra vez su horrible autorretrato, cada vez más grotesco, más deforme, más carente de humanidad. Así es cómo se ve él.

Suicida sin vocación, ahogado en alcohol y morfina, solo consigue subsistir gracias al apoyo incondicional que le brindan diferentes mujeres. Ninguna lo consideró un monstruo, culpaban de su situación a su familia la sociedad… pero nunca a Yozo. Aun así no parece que consiguieran salvarlo del círculo de autodestrucción en el que había caído por ser quien decía ser: Un monstruo, indigno de ser humano.

Así es cómo se ve Yozo a sí mismo, según el anime Aoi Bungaku
La lectura de este libro me resultó terriblemente dolorosa. Ni siquiera estoy segura de haber hecho bien leyéndolo. Quizás lo más sabio hubiese sido no hacerlo, pero lo hecho, hecho está.

No podía evitar sentir lástima y compasión por Yozo. No voy a decir que con toda seguridad era el ángel del que sus mujeres nos hablan, pero sí me parece que sufrió demasiado. Y, aunque resulte egocéntrico, no puedo evitar compartir parte de su sufrimiento. En ocasiones sentía que el relato de Yozo mostraba mis propios temores y miedos. Mi inseguridad, mi máscara, mi desconfianza, mi imagen de monstruo, el mejor y el peor de los seres humanos, indigna de ser uno de ellos.

Cierto es que no he pasado por tanto como el protagonista de la novela (a Dios gracias), pero hay puntos en común que ha conseguido que se me hiele la sangre y me han inculcado un horror que ninguna historia de fantasmas ha conseguido causarme jamás. Porque no se trata de un miedo irracional a alguna criatura inexistente, sino el miedo a uno mismo. El tener que enfrentarse al día a día, a tu monstruo interior que se ceba en tu felicidad y tu autoestima.

Es algo que si no se ha vivido, no es fácil de comprender.

Y, paradójicamente, no es muy recomendable que quienes puedan entenderlo pasen sus hora libres regodeándose en un propia desgracia, con una obra de este tipo.

Si bien es la segunda obra más vendida en la historia de Japón, quizás no debiese haberse escrito. Quién sabe.

Osamu Dazai también sufría el peso de la máscara, y fue incapaz de vencer a su monstruo. Tras una vida turbulenta, se suicidó antes de cumplir los 39 años.

¿Me equivoco al pensar que Yozo no es más que el alter ego de Osamu Dazai?

jueves, 21 de abril de 2011

Mon (La puerta)

¿Os gustan las historias de amor apasionado? Esas en las que los amantes deben poner a prueba sus sentimientos enfrentándose a las situaciones más rocambolescas y adversas, movidos únicamente por el deseo y la pasión, siendo la recompensa la mano de la otra persona...

A mí no. Siempre me he preguntado qué habría detrás del beso final. ¿Podrían ser capaces de seguir amándose en un entorno distinto al del primer momento? ¿Qué será de ese amor cuando la monotonía y la convivencia diaria pongan fin a la pasión y quede solo la costumbre? ¿Serán capaces de envejecer juntos, de mantenerse impasibles ante la pérdida de la juventud y la belleza? Cuando todo esto ocurra, ¿seguirán juntos?

Nunca me pareció que esas historias tratasen sobre el amor verdadero, siempre parecían hablar sobre algo tan visceral como pasajero, amor tan fogoso que se consume a sí mismo y del que pronto no quedarán más que cenizas...

Sosuke y Oyone son un joven matrimonio que ya ha perdido la pasión. En el umbral de la pobreza, se ven obligados a acoger en su hogar a Koroku, hermano pequeño de Sosuke y a costear sus caros estudios universitarios.

Portada de la edición española


La morada de la pareja protagonista de Mon (La puerta) está impregnada de melancolía y desesperanza. Con tanta parsimonia y delicadeza como nerviosismo y desazón, el autor japonés Natsume Soseki irá revelando sobre qué cimientos se ha construido la amarga felicidad de Sosuke y Oyone. Un halo de angustioso misterio cubre el pasado y el presente de esta pequeña familia, refugiada en la monotonía del día a día y corrida por los remordimientos y la culpa, cuyo origen no se puede sino intuir, pues el escritor no lo pronunciará de forma explícita.

En un ambiente tan desesperanzador como es el marco en el que se desarrolla la historia, me sorprendió lo que llegué a encontrar. El incendio ya había pasado, pero aún quedan unas brasas que, si bien ya no arden como antes, son aun más difíciles de apagar. Para muchos, la base de esta obra es la crisis en la que viven personajes. Para mí, la esencia era la tenue pero cálida llama del cariño que se profesan Sosuke y Oyone.

Cómo se buscan, se preocupan, se aceptan con todos sus defectos, se sacrifican por el otro… Parece que no hay decisión que no tome uno sin que el otro esté en su pensamiento. La situación les es adversa en muchos sentidos; su propio amor les ha propiciado sus desdichas. Pero son conscientes de que son cuánto necesitan para ser felices. Por muy difícil que sea, Sosuke sin Oyone y Oyone sin Sosuke no estarían completos

Portada de la edición japonesa
Es un amor delicado, pero inquebrantable, capaz de superar no solo el ostracismo, la vergüenza o el pecado, sino también el tiempo, la monotonía, los defectos.

Viviendo en una sociedad en la que el amor se ha convertido en algo trivial y superficial, este libro me ha mostrado un amor más real que cualquier otro.

jueves, 7 de abril de 2011

La materia oscura

Existen libros para disfrutar, libros para pensar y libros para estudiar. La materia oscura de Philip Pullman es una mezcla de estas tres cosas.


La trama de estos tres libros (Luces del norte, La daga y El catalejo lacado) se basa en la ya famosa teoría de los "multiversos", es decir, de la existencia de múltiples universos paralelos al nuestro, que coexisten en el espacio y el tiempo pero en diferentes planos.

En uno de estos mundos vive Lyra, la protagonista principal de estas tres novelas. En su Oxford natal, esta huérfana de once años descubre accidentalmente la existencia de una partícula considerada herética por la poderosa Iglesia de su mundo: el Polvo. A partir de su descubrimiento, Lyra se ve envuelta en una red de intrigas, secuestros, viajes y aventuras que la llevarán a dejar atrás su niñez, entrando en el mundo de los adultos, madurando y perdiendo la inocencia por el camino.

Uno de los rasgos más característicos de estas novelas es el hecho de que en el mundo de Lyra son los daimonios, una parte del alma de las personas que habita fuera de ellas. Durante la niñez y la adolescencia estos daimonios cambian de forma a placer, siemrpe imitando a los animales. Sin embargo, durante la adolescencia su aspecto se empieza a fijar hasta establecerse con una única apariencia animal que refleja la personalidad del humano.

Me gustaron especialmente los personajes que van apareciendo paulatinamente durante las novelas. No son personajes planos, sino con sus muchos defectos y también virtudes. A primera vista uno puede no darse cuenta, pero se nota especialmente cuanto más se ahonda en ellos.
Es necesario aclarar que, si bien es una novela orientada a un público joven, contiene una gran cantidad de referencias y citas a diferentes autores como John Milton. Esto es debido a que, a pesar de su apariencia de novela juvenil, el autor te obliga a plantearte diferentes problemas existenciales y teológicos.

Nunca habría imaginado que en una novela de aventuras terminara por preguntarme sobre la expulsión del hombre del Edén, el origen del pecado y su naturaleza, así como la función de la religión.

Personalmente, dudo que yo haya logrado entender la gran cantidad de alegorías del libro, al igual que algunos puntos me parecen un poco flojos. Más bien diría que están poco desarrollados, y debería habérselos ahorrado. Quizá se explique más tarde en otros libros relacionados que ha escrito y está escribiendo ahora mismo.

Mi conclusión fue que, según los libros, el Pecado Original fue un acontecimiento afortunado para el hombre. Pullman defiende fervientemente que este momento significó la liberación del intelecto humano. Cuando Adán y Eva probaron el fruto prohibido que la serpiente, eterno símbolo de la sabiduría, les ofrece; su conciencia se liberó, adquirieron Conocimiento. Esto simbolizaría el paso de la infancia a la adultez, a una madurez mental que nos libera de la ignorancia, arrebatándonos, de paso, la inocencia.

Es aquí donde, personalmente, me encuentro en una encrucijada. Dicen que la ignorancia nos da la felicidad, y como ejemplo gráfico están Adán y Eva, inocentes y felices en el Paraíso. Sin embargo, también recoge la Biblia que solo la verdad nos hace libres.

Ese es el punto clave, en el que Pullman se inclina claramente por la libertad y el conocimiento. La conciencia antes de la ignorancia, aunque eso conlleve ciertos sufrimientos.

No es como si pudiéramos escoger de todas formas: el ser humano está marcado por el Pecado desde que Adán y Eva tomaron su decisión por todos nosotros. No hay vuelta atrás... no parece existir un redentor en el mundo de Lyra como el Jesús del Cristianismo. Los humanos están sentenciados y eso me recuerda al pasaje de la Biblia en el que Dios manda a un ángel con una espada de fuego para asegurarse de que no volvemos al mundo de felicidad que un día rechazamos.

Y sin embargo, si tuvierais la oportunidad.... ¿qué escogeríais?

jueves, 24 de marzo de 2011

El club de la buena estrella

Todas las madres desean que sus hijas sean lo que ellas no pudieron ser. Todas las hijas desean que sus madres se den cuenta de que no son la misma persona.

Poco después de que la chino-americana Amy Tan emprendiese su carrera como escritora, su madre calló gravemente enferma. Su relación había sido siempre muy difícil, pero aun así Amy le prometió llevarla de viaje a su China natal si recobraba la salud. Gracias a este viaje, Amy descubrió facetas de su madre que jamás hubiera imaginado y no solo pudo comprenderla mejor, sino que le inspiró su obra más conocida, El club de la buena estrella.

Suyuan, An-Mei,  Lindo y Ying-Ying, quienes en su juventud  emigraron a Estados Unidos a causa de la guerra en China, se reúnen regularmente para jugar al mah-jong y celebrar unas pequeñas fiestas con la que pretenden ser más felices; una de las muchas formas por las que intentan mantener vivo el vínculo que las une a su país de origen.

June, Rose, Waverly y Lena no entienden por qué sus madres siguen viviendo en país que dejaron muchos años atrás, incapaces de adaptarse a la vida de Estados Unidos y pretendiendo que sus hijas sigan siendo tan puramente chinas como ellas, educándolas en los tradicionales valores en los que ellas mismas se educaron, pero que poco tienen que ver con las realidad que les toca vivir a las jóvenes.

Cuando Suyuan muere, su hija June debe ocupar su lugar en el tablero de mah-jong. Será entonces cuando June comience a conocer a su madre.



Recibí este libro de manos de mi madre. Ella no pudo terminarlo, no le gustaba. Creo entender por qué. Hay cosas, cosas muy pequeñas, que hacen mucho daño. Las hacemos automáticamente, sin prestar demasiada atención, debido al hábito y la costumbre o porque forman parte de un rasgo más de nuestra personalidad, sin ser conscientes del daño que estas pequeñas cosas pueden hacer en los demás. Y cuando alguien, aunque sea a través de un libro, nos dice directamente cuánto sufrimiento provocan estas acciones, sentimos cómo este dolor nos es devuelto.

Este libro me dio una nueva perspectiva de la vida. Lo volví a leer recientemente y lo disfruté más que la primera vez. Es imposible no identificarse con alguna que otra de las protagonistas de la novela, ya sea por su faceta de madre, de hija o simplemente de mujer.

Al igual que An-Mei me he escondido en lo más profundo del estanque para que las urracas no se bebiesen mis lágrimas.
Al igual que Rose he sentido tanto dolor e impotencia que solo puede desear caer en un profundo sueño para dejar de sufrir durante un momento.
Al igual que Waverly me refugié en una fortaleza que creí inexpugnable para verme rápidamente desprovista de mi escudo.
Al igual que June no me consideré digna del mejor cangrejo.

Para mí ha sido una historia sobre la comunicación, la falta de comunicación. Sobre personas que aunque viven juntas no llegan a compartir la misma realidad, donde surge el distanciamiento y la incomprensión incluso entre aquellos que más se quieren. Sobre importancia de saber ponerse en el lugar del otro y las pocas veces que nos dignamos a hacerlo. Sobre el error de complacer siempre y sobre el error de vivir a través de los demás. Sobre la imposible armonía entre el pasado y el presente.

Y sobre todo, una historia de amor entre madres e hijas, no importa si chinas u occidentales, con sus diferencias e inseguridades, que no pueden evitar lastimarse inconscientemente, puesto que el amor es egoísta y caprichoso.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...