domingo, 6 de abril de 2014

Ciudad de cristal

A menudo nos encontramos con libros difíciles de leer, de esos que te dejan con la sensación de que no has entendido nada. Otras, hay libros que te dejan con una media sonrisa porque consigues localizar múltiples referencias en ellos que no esperabas. Pero Ciudad de cristal, primer libro de la Trilogía de Nueva York de Paul Auster me hizo sentir de ambos modos inevitablemente.

Esta novela llegó a mis manos por obligación. En una asignatura relacionada con la literatura de terror, la profesora nos dio un índice de libros imprescindibles que debíamos leer y analizar para el curso. El último de todos era una versión gráfica de esta novela, que puso colofón a aquel fantástico curso y me gusto tanto que compré el libro. De hecho, doy gracias a que la novela gráfica es de una calidad excelente, ya que, al margen de que su adictiva historia hiciera que me lo leyera de un tirón, posiblemente no habría entendido el libro en su plenitud de no ser por aquellas fantásticas y a la vez simples ilustraciones.

Portada original de la novela gráfica
El libro comienza cuando Danny Quinn, un escritor de novelas policíacas, recibe diversas llamadas de teléfono en las que lo confunden con el detective Paul Auster. Finalmente se cita con su interlocutor, Peter Stillman, que le ruega su ayuda para evitar su propio asesinato a manos de su padre, un lingüista y teólogo que lo encerró de niño e impidió que tuviera relación con ninguna otra persona durante su infancia con la esperanza de que así aflorara en él el idioma primigenio del Jardín del Edén. Por esto, fue encarcelado y está a punto de salir libre, con lo que el joven Peter teme por su vida.


Poco a poco nos adentramos en una jornada de reflexiones filosóficas, ya que el verdadero misterio no es realmente por qué el padre de Peter querría matarlo, sino el propio Quinn. Durante toda la historia hay permanentes confusiones de identidad, Quinn adquiere diferentes personalidades en un intento por descifrar la realidad que le rodea, pero al hacerlo pareciera que él mismo va perdiendo su propia identidad. 

Reconozco que este libro me dio escalofríos y me fascinó a partes iguales. Resulta casi imposible comprender todas las referencias que pueblan la historia, los múltiples desdoblamientos de personalidad. El propio autor aparece en la trama solo para hacerla más enrevesada y aparentemente ilógica.

No quiero comentar más detalles sobre los diferentes hechos porque cada uno se ofrece a la libre interpretación del lector y son muy significativos y enriquecedores. Siempre he disfrutado con las historias que me obligan a pensar y comerme un poco la cabeza para comprender lo que ocurre, razón por la que soy muy aficionada a las novelas de misterio.

Sin embargo, lo que al principio parece una novela de detectives, pero poco a poco termina por convertirse en una novela surrealista, que explora la dualidad en todas sus vertientes. Todo el relato es un complejo análisis sobre la identidad del alma humana, explorando preguntas incómodas como quiénes somos realmente y cuál es nuestra realidad. El final resulta escalofriante, y uno no puede dejar de pensar en esa Nueva York capaz de engullir la vida de una persona hasta no dejar rastro.

Resulta difícil explicar demasiado sin revelar detalles de la historia, así que solo me queda decir que espero que la intriga os anime a acercaros a esta desconcertante y magnífica historia. 

domingo, 23 de marzo de 2014

Reto finales felices

Por primera vez participo en un reto bloguero. Éste en concreto, como puede verse por el título, trata sobre libros con finales felices.

Es un reto bastante sencillo. Cada uno de los participantes recomienda un libro cuyo desenlace sea positivo. No es necesario que el libro en sí sea alegre, pero el final debe ser feliz. De entre todos los libros que se recopilen, cada cual debe elegir uno diferente al su propia propuesta, leerlo y reseñarlo durante este 2014, mencionando en la reseña a la persona que lo ha recomendado. Fácil, ¿verdad?


Como no quiero proponer nada que se hayamos reseñado antes (para no spoilear a nadie), he optado por Sentido y sensibilidad, de Jane Austen. Aún no me he decidido por ninguno de los propuestos, ya que prefiero que termine el plazo de presentación, el 30 de abril,  y tener más donde elegir.

Si queréis participar o necesitáis más información, consultad la entrada original de Seri, la creadora del reto.

domingo, 9 de marzo de 2014

Flores de verano

El 6 de agosto de 1945 Hiroshima tuvo el dudoso honor de convertirse en la primera ciudad víctima de una bomba atómica. De este escenario roto por el dolor de los miles de afectados surgió un subgénero en la literatura japonesa, el llamado genbaku bungaku o "literatura de la bomba", que recoge el testimonio de los supervivientes a la catástrofe, los hibakusha, y cuya obra fue durante años víctima de la censura estadounidense que no permitía que se publicara nada que relatase el horror vivido en la ciudad ya mencionada. Tamiki Hara fue uno de ellos. 


El libro Flores de verano es en realidad un compendio de tres escritos independientes en los que Hara nos cuenta sus vivencias y las de su familia antes, durante y después del bombardeo.

El primer relato, Preludio a la aniquilación (si bien fue el último en escribirse), narra en tercera persona las vivencias de la familia de Shozo (alter ego de Hara) durante el mes anterior de estallido. En un ambiente que huele a la paz que precede la tempestad, los habitantes de Hiroshima, que parecía ser la ciudad más segura de Japón, intentan hacer vida normal, pero son constantemente interrumpidos por las sirenas que avisan de los posibles ataques aéreos.

En el siguiente relato, Flores de verano, que da nombre al recopilatorio,  Hara narra ya en primera persona cómo sufrieron él y los suyos el impacto, así como los momentos siguientes al mismo, cuando la familia, de la que formaban parte varios niños pequeños, intenta reunirse entre cadáveres carbonizados, bosques en llamas, moribundos y heridos que suplican ayuda sin que sea posible hacer nada por ellos. El dolor ante la pérdida de los seres queridos, el dolor ante las heridas sufridas por uno mismo, el dolor ante la incertidumbre de qué ha pasado y qué pasará es la nota constante de este texto.

Aunque Flores de verano pueda ser el más impactante, por lo crudo y despiadado de los hechos que narra, el tercer fragmento, De las ruinas, ha sido para mí el más terrible de todos. Mientras la familia de Hara intenta ser evacuada a otro pueblo, muchos se quedan en Hiroshima, sin saber que lo que ha estallado no es una bomba corriente. Aunque tienen sus sospechas dada su gran intensidad y las terribles secuelas que deja (entre las que se atisban los casos de cáncer y leucemia, enfermedades de las que poco se sabía en aquella época), no pueden saber a ciencia cierta hasta qué punto ha sido distinta esta bomba. Por eso, permanecen en la ciudad, intentando reconstruir sus vidas y buscando a sus allegados (muchos de los cuales no pudieron encontrarse jamás, pues sus cuerpos se desintegraron), sufriendo de heridas que los escasos servicios médicos no pueden atender y exponiéndose a una constante y dañina radiación. 
Aunque sea aquí donde termina la obra de Hara, la tragedia de Hiroshima y Nagasaki, la siguiente ciudad bombardeada, como ya sabemos, estaba lejos de terminar. 

No soy amiga de los libros escritos por personas traumatizadas a modo de terapia, puesto que haber sufrido una tragedia personal no lo hace a uno buen escritor, además de que no siento placer alguno en conocer las desgracias de otras personas. Sin embargo, Tamiki Hara ya era escritor consagrado antes de que este desgraciado incidente sacudiera su vida. Licenciado en Literatura Inglesa por una de las universidades más prestigiosas de Japón, Hara sentía una gran admiración por la literatura rusa e hizo de la escritura su profesión. 


Los relatos que componen Flores de verano son de una calidad literaria envidiable. Hara ha sabido plasmar a la perfección el horror y la incertidumbre que sufrieron los habitantes de Hiroshima durante ese fatídico verano. La prosa, desgarradora e intensa, sitúa al inocente lector en el epicentro de la catástrofe de modo que pueda sentir que la vive en primera persona.

Sin embargo, cabe preguntarse si una obra tan desoladora es realmente necesaria, si aporta algo al lector aparte de sentir una parte de la desazón que sintió el autor y sus coetáneos. Desde luego, yo me hago esa pregunta cada vez que me hallo ante una de semejantes características y, en este caso, no tengo ninguna duda: es necesaria.

Basta echar un vistazo a los titulares de la prensa para darnos cuenta de que no hemos aprendido prácticamente nada de los enfrentamientos bélicos del pasado. La guerra sigue azotando gran cantidad de países y regiones de todo el mundo y las armas nucleares no solo no han desaparecido, sino que se han perfeccionado y ahora poseen una mayor potencia de ataque, no importa que sus víctimas sean civiles inocentes.

Quiero pensar que si estas acciones siguen llevándose a cabo es porque aún no somos realmente conscientes de sus consecuencias. Lograr un mundo de paz es trabajo de todos y cada uno de nosotros. Flores de verano no es solo un retrato de una tragedia, es también un canto, una súplica a la paz y la concordia. 

lunes, 17 de febrero de 2014

El resplandor

No son pocos lo que consideran al estadounidense Stephen King un genio de la literatura de terror, ni son pocos lo que colocan a su novela El resplandor entre los clásicos de la literatura moderna. De ahí mis altas expectativas cuando por fin me hice con una copia del mencionado libro y de ahí también la decepción que siguió a la lectura.

Jack Torrance consigue un empleo como vigilante de un hotel, el Overlook, de octubre a mayo, período durante el cual el edificio queda cerrado a causa del mal tiempo. Junto a su familia, Jack queda aislado del mundo durante el crudo invierno. Lo que ni él ni su mujer, Wendy, saben es que el pequeño Danny tiene un don que le permite conocer de antemano lo que va a suceder y ha identificado al hotel como una entidad maligna.


Quizás si no hubiese tenido unas expectativas tan al altas y me hubiese enfrentado al texto como un best-seller más, sin esperar nada que no fuese una lectura amena para el fin de semana, hubiera disfrutado un poco más este libro. Pero también esta actitud chocaría de lleno con as pretensiones de King, quien parece haber tenido la intención de escribir un libro de una profundidad psicológica sobrecogedora que, a decir verdad, se me hizo muy superflua.

El planteamiento de la novela no solo es adecuado, sino muy interesante. Pero la caída de Jack Torrance se hace larga y pesada, no solo porque se dan detalles excesivos sobre la situación de la familia y sus antecedentes, sino porque se repiten hasta el aburrimiento, perdiéndose totalmente el efecto sorpresa que podría haber aportado algo más del escaso terror que aquí se muestra. Y lo digo como alguien a quien le encantan los personajes con un trasfondo psicológico interesante y con una historia detrás, pero en ocasiones da más miedo el no saber que saber demasiado. Con los Torrance son tantos los datos que se nos facilitan y recuerdan sin descanso que prácticamente podemos adelantarnos a sus movimientos y prever lo que que pasará en la siguiente página.

Here's Johnny!!

Me atrevería a decir que por momentos el autor llega a infravalorar al lector, como si no fuésemos capaces de razonar por nosotros mismos, participar de la historia y sacar nuestras propias conclusiones. El caso de lo que el señor Torrance olvidó me parece el ejemplo más claro, puesto que este enigma no es tal para quien haya estado prestando la mínima atención.

Algunas escenas de terror sí que consiguen provocar algún sobresalto, como la protagonizada por la mujer de la bañera o la cosa en la zona infantil, pero en su mayoría son bastante indiferentes, llegando incluso al ridículo (los animales del seto eran algo con poco o ningún sentido, igual que el reloj "macabro").

Y, puesto que se trata de un libro que da tantos detalles, esperaba que diese algún tipo de explicación a ciertas cuestiones que quedan sin resolver. No se da ninguna explicación a por qué el Overlook está "embrujado", ni a por qué quería a Danny, para qué lo necesitaba. Del mismo modo, lo que es "el resplandor" recibe una explicación muy vaga, si bien precisamente esto podría haber dado mucho juego, pues es precisamente el elemento más interesante.


Aunque ya he dicho que la incertidumbre puede ser más terrorífica que la certeza, considero que ante todo hay que tener coherencia. Por tanto, si no se pretende dar lugar a la imaginación, no conviene dejar cabos sueltos: así parece que el propio autor no tiene del todo claro qué es lo que ha sucedido y hay preguntas que prefiere esquivar y esperar que el lector pasivo no se las haga.

En definitiva, me esperaba más de este ya denominado "clásico" del terror. Una obra con demasiadas aspiraciones y que en su afán por explicarlo todo no explica nada.


martes, 4 de febrero de 2014

El pacto de los Sterkarm

¿Quién no se ha preguntado alguna vez a dónde iría si pudiera viajar hacia el pasado más remoto? Creo que todo el mundo lo ha pensado alguna vez, viendo alguna película histórica o en clase, qué haríamos nosotros si nos viéramos en esa época.

En El pacto de los Sterkarm de Susan Price, estos viajes son posibles, aunque por el momento lo más lejos que han conseguido llegar es el siglo XVI. La acción se sitúa entre el siglo XXI y el XVI, donde una empresa de nuestro tiempo ha entablado contacto con los pobladores de la frontera de Inglaterra y Escocia en aquella época, especialmente con un clan llamado Sterkarm. Al tratarse de un grupo de gente dedicado al pillaje de los clanes cercanos, las negociaciones no son fáciles, a pesar de que los nativos los confunden con "elfos", criaturas de su mitología que a veces se mezclan con los humanos con consecuencias trágicas.

Andrea, una de las trabajadoras venidas del siglo XXI, entabla una relación con Per, el hijo del jefe del clan, un joven impetuoso y bastante guapo. Tanto es así que en su propio clan es conocido como "el Chica". Sin embargo, las diferencias culturales, el egoísmo y el juego sucio que se lleva a cabo entre los Sterkarm y los "elfos", hace que su historia corra bastante peligro.

Portada de una edición en inglés
Lo primero que me llamó la atención de esta historia es el cambio de perspectiva y filosofía hacia los viajes temporales con respecto a toda la ficción que hay antes de esta novela, o al menos de la que yo conozco. Una norma básica que siempre está presente en este tipo de viajes es la de no intervenir en los sucesos para no provocar cambios en el futuro. Sin embargo, el objetivo de los elfos es, precisamente, aclimatar los bosques para convertir el lugar en un resort vacacional para sus coetáneos y explotar los muchos recursos naturales que ya se han agotado en su tiempo.

A simple vista, da la impresión de que los Sterkarm son víctimas de la ambición desmedida de los elfos, pero nada más lejos de la realidad. Precisamente esa visión es la que hace que los viajeros temporales los subestimen y sean continuamente chantajeados, asaltados y atacados en caso de poner resistencia. Es casi cómico ver a esos investigadores con aires de grandeza volver literalmente desnudos a su época mientras los bárbaros Sterkarm se pasean con relojes de pulsera y otras prendas dándoles una imagen completamente anacrónica.

Susan Price, la autora
Está narrado de una forma sencilla, pues la historia ya es de por sí suficientemente compleja aunque sin ser enrevesada y sus personajes, que están bien perfilados durante toda la obra, tienen momentos verdaderamente sorprendentes e imprevisibles.

Uno de los detalles que más me emocionaron fue el convencimiento de Andrea de que nunca será capaz de encontrar a alguien como Per en su propio tiempo. A su lado se siente afortunada, pues incluso su jefe, Windsor, tiende a despreciarla constantemente por su sobrepeso, cuando para Per ese es un detalle que solo le añade más atractivo a su "moza-elfo". Al mismo tiempo, mientras el carácter de Per sería visto en nuestra época como débil y llorica gracias a su facilidad para llorar con las historias de amor que se cuentan a la luz de la hoguera, para Andrea esa es una muestra más de lo especial que es, siendo un fiero guerrero y, a la vez, un hombre cariñoso y sensible.

Me encantó observar el comportamiento familiar de ese clan, y de las familias en general. No solo se pone de manifiesto el amor romántico entre Per y Andrea, sino también el amor desmedido de unos padres hacia su hijo, de unas mascotas hacia su amo, y de la amistad incondicional. Todo esto con una libertad que a nosotros nos avergonzaría mostrar, pero que a ellos les resulta tan natural como el respirar. El amor es algo hermoso, y no ven razón para avergonzarse de ello.

Entre mis momentos favoritos, está el final. Es triste pero hermoso, con un sabor agridulce que recuerda a esos sueños imposibles que todos tenemos. En este caso, el sueño de viajar al pasado.

jueves, 23 de enero de 2014

El clan Inugami

Cuando el cabeza de la familia Inugami fallece, sus hijas y nietos esperan con ansia conocer el contenido de su testamento. Para sorpresa de muchos, el documento designa como heredera a Tamayo Nomomiya, la protegida del difunto a condición de que se case con alguno de sus tres nietos, dejando frustradas las ambiciones del resto de la familia. En caso de que la joven no se decantase por ninguno, la fortuna pasará a manos de un tal Shizuma Aonuma. En estas terribles circunstancias, el afable y destartalado detective Kosuke Kindaichi hace su aparición.

Esta espléndida novela de misterio ambientada en los años cuarenta, y que evoca a obras de la gran Agatha Christie, fue escrita por Seishi Yokomizo, uno de los escritores más célebres y prolíficos de Japón. En El clan Inugami nos enfrentamos a secretos familiares, ambición, muerte y muchas sorpresas.

Redactada con un lenguaje sencillo, que no vulgar o descuidado, sus poco más de 300 páginas dan sin duda para mucho. Como las buenas novelas policíacas y de misterio, te atrapa desde la primera página. Yokomizo es un escritor excelente, no solo por sus talento para la narración (ligera y fluida), sino también por sus dotes descriptivas, ya sean referentes a personajes o escenarios. Estas descripciones no son largas precisamente, pero tampoco necesita añadir nada más. Y, sin duda, todos los personajes que han aparecido en la novela (algunos muy brevemente) me han resultado de lo más interesantes.


La estructura se adecua bastante bien a las necesidades de aquellos lectores que cuentan con poco tiempo en sus agendas. Los capítulos son cortos y prácticamente autoconclusivos, ya que cada vez que comienza uno nuevo, cambia el escenario, el tiempo y los personajes. Gracias a esto, no se pierde el hilo de la lectura.

Lo más inesperado del sorprendente final de este libro, lleno de macabros asesinatos dentro de la propia familia es, paradójicamente, el amor que, si bien pasa como de puntillas, embellece una obra que parecía destinad a una oscuridad absoluta. No es simplemente el amor de la pareja "principal", sino el amor recíproco de unas madres por sus hijos, y los sacrificios que unas y otros llevan a cabo movidos por este amor. Incluso el desapegado cabeza de familia de los Inugami dedicó un último pensamiento hacia aquellos a los que quería.

Por último (y aunque es ya un terreno muy personal), quisiera comentar que es la primera novela japonesa que leí. Como ya se imaginarán los que sigan este blog, siento gran predilección por la literatura del país del sol naciente. Al ser esta la novela que me puso en contacto con ella, le tengo un cariño especial.

martes, 17 de diciembre de 2013

Premios Koreander - II Edición

¿Qué tiene el mes de diciembre que siempre nos trae de cabeza? Que la Navidad, es época tan querida y tan temida a la vez, está a la vuelta de la esquina. Este amor/miedo que se le tiene a esta dicotómica festividad es obvio. Más allá de los reencuentros familiares no siempre deseados, estamos en época de dar y recibir regalos. Y claro, no siempre sabemos con qué acertar, por no decir que rara vez aciertan con nosotros.

Por eso, para ayudaros a los indecisos que no sabéis qué regalarle a este extraño primo que se pasa el día con las narices pegadas a un libro... o, al contrario, para que ayudéis a ese extraño primo que no entiende la deliciosa sensación de tener las narices metidas en un libro, os traemos ¡La Segunda Edición de los Premios Koreander!




Y es Segunda porque ya hace un añito casi hicimos una Primera que podéis consultar cada vez que os apetezca.


Recordemos que, para hacer más divertido estas recomendaciones pascueras, lo hacemos como si de un concurso se tratase, dividiendo las recomendaciones en categorías distintas (no fijas, siempre puede haber modificaciones según lo que hayamos leído) y siguiendo las siguientes bases para ser candidato a un Premio Koreander:
  1. Deben ser libros que alguna de las autoras del blog haya leído ese año, no importa cuándo fueran escritos. 
  2. Tienen que llamar la atención de las mismas de un modo especial, sobresaliendo por encima otros de su género, de modo que tenga un aspecto que lo caracterice como parte de alguna de las categorías.
  3. No son válidos relatos cortos o poemas, a no ser que se trate de una obra de recopilación. La obra premiada debe ser mínimamente extensa, como una novela corta.
  4. No se premian sagas completas, tan solo un único libro por saga y año. 
  5. Se tendrán especialemente en cuenta las recomendaciones de los lectores del blog a la hora de leer para nominar. Aunque eso no garantice que consiga el premio. Ya sabéis, a participar de forma más activa. En próximas ediciones agradeceremos a aquellos que nos hayan recomendado algún libro, haya o no ganado. En el caso de que gane, además, lo incluiremos junto al nombre del libro premiado. 
  6. Nos comprometemos a hacer una crítica de todos los libros recomendados y premiados, ya sea antes o después de la edición correspondiente, siempre y cuando sean libros de ficción. Esto no significa que libros no ficticios puedan comentarse en algún momento.
  7. Los Premios tendrán lugar cada mes de diciembre. Esto significa que solo entran en concurso los libros leídos entre enero y diciembre del año en que se otorga el Premio. 
  8. Una misma obra no puede estar en dos categorías a la vez ni ganar el premio en más de un certamen.
Una vez más rogamos vuestra comprensión si no estáis de acuerdo con nuestras elecciones. Ningún autor recibirá premio material de ningún tipo, tan solo el "privilegio" de hablemos de su obra en nuestro blog. 

Dada la gran cantidad de obras que hemos disfrutado este año, nos hemos visto obligadas a incluir algunas categorías más que el año pasado. Las categorías finales para esta son:

La obra más terrorífica
La obra más romántica
La obra más instructiva
La obra más trágica
La obra más cómica
La obra más épica
La obra más compleja
La obra más impredecible
La obra más hermosa
La obra más tierna
La obra más imaginativa
Premio especial a la obra más decepcionante

Y dejando de marear ya la perdiz, pasemos a los ganadores con un redoble de tambores

Ganadora del Premio a la obra más terrorífica: La isla del doctor Moreau de H.G. Wells.

Hemos decidido premiar a esta obra dentro de esta categoría concreta (pues son muchos los temas que abarca) no solo por la genialidad del autor, que hace que te sientas el mismo terror que el desventurado náufrago que arriba a la isla de Moreau, sino por ser un claro ejemplo que el miedo no está necesariamente encarnado en la figura de fantasmas, vampiros u otros seres extraordinarios salidos de ultratumba. En ocasiones el mayor de los peligros tiene un rostro peligrosamente humano.

Ganadora del Premio a la obra más romántica: El pacto de los Sterkarm de Susan Price.
Quizás no sea la obra de romántica más convencional, ni sea este el tema central de esta épica novela de viajes temporales, pero el amor no deja de ser una constante en la misma. Ya sea bajo la forma de amor sexual, romántico o paternofilial, El pacto de los Sterkarm es una obra con la que sonreír y llorar ante las eternas muestras de afecto que sus personajes se profesan.

Ganadora del Premio a la obra más instructiva: Cine y traducción de Federic Chaume.
El motivo por el que nos vemos obligadas a premiar este libro es muy simple: nos ha sido de una gran ayuda en nuestra especialización audiovisual. Más que recomendable para todos aquellos traductores interesados en el tema, Cine y traducción es un recorrido desde lo más básico a lo más complejo que dará muchas buenas ideas a nuestros compañeros de profesión.

Ganadora del Premio a la obra más trágica: El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald. 

¿Quién no ha querido vivir el Sueño Americano? Triunfar a base de esfuerzo, ver cómo se recompensan las penalidades sufridas... La frivolidad e hipocresía de la realidad darán la vuelta a los logros que el protagonista, Jay Gatsby a conseguido sin ayuda de nadie con el único fin de ofrecerle a su amada lo que la pobreza no le permitía. 



Ganadora del Premio a la obra más cómica:  El asno de oro de Lucio Apuleyo.

Aunque esté escrita en el siglo II, estamos ante una obra que no ha perdido un ápice de su frescura e ingenio. No es necesario ser un gran conocedor de la cultura y mitología grecolatina, este libro hará de las delicias de todos aquellos que busquen un libro picantemente divertido y en el que predominan los enredos y las situaciones más vergonzosas.

Ganadora del Premio a la obra más épica: La odisea de Homero.
El conocidísimo poema épico de Homero nos ofrece una gran variedad de paisajes y situaciones extremas en las que un héroe predomina sobre los monstruos gracias no a la fuerza bruta de la que hacen gala otros grandes héroes como Hércules o Aquiles, sino a su ingenio e intelecto. Este detalle es el que hace diferente a esta obra y nos anima a soñar y disfrutar de las hazañas de Ulises u Odiseo, el nombre griego original al que se refiere el título.

Ganadora del Premio a la obra más compleja: La mano izquierda de la oscuridad de Ursula Le Guin.
Complejidad no es sinónimo de pesadez o desconcierto. Si bien la lectura de esta novela de Le Guin precisa tiempo, mucha paciencia y una mente abierta, quienes consigan sobrevivir al infierno de hielo del planeta Geden y la "ambigüedad" de sus inquietantes habitantes encontrarán una bella historia sobre amor, amistad y sacrificio que destaca por su imaginación y la filosofía que la empapa.
Ganadora del Premio a la obra más impredecible: Ciudad de cristal de Paul Auster.
¿Alguien concibe la idea de una novela de detectives en la que no haya crimen alguno? Eso es lo que nos plantea esta historia rocambolesca, en la que un hombre solitario decide suplantar la identidad de un detective y se ve envuelto en un caso verdaderamente extraño, que le hace plantearse su propia identidad y a la vez saca a la luz terribles fantasmas de su pasado.

Ganadora del Premio a la obra más hermosa: Hojas de hierba de Walt Whitman.
La única obra de Walt Whitman, a la que dedicó toda su vida, es un hermoso libro de poemas donde encontramos la esencia de la cultura estadounidense. Es un canto a la naturaleza y al hombre en sí mismo, a nuestra conciencia de lo que somos y de lo que formamos parte.

Ganadora del Premio a la obra más tierna: La leyenda de una casa solariega de Selma Lagerlöf.
Esta reinterpretación del cuento de La bella y la bestia, planteado de una manera mucho más psicológica, está escrita con una ternura y elegancia que solo un genio de la talla de la ganadora del Premio Nobel Selma Lagerlöf podría ser capaz de crear. Quien quiera disfrutar de un relato sensible, enmarcado en un idílico paisaje sueco, no puede perderse esta obra.


Ganadora del Premio a la obra más imaginativa:  Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
Lewis Carroll supo convertir el surrealismo en una novela de aventuras y extraña filosofía. El lenguaje, las matemáticas, los sueños, la política, la naturaleza... todo se mezcla en un hermoso y a la vez terrorífico mundo del que Alicia intenta salir con paso vacilante. Consiguen que nos asombremos junto con la protagonista y nos veamos imbuidos en un sueño carente de sentido que parece nunca acabar.

Premio especial a la obra más decepcionante: Fuego errante (El tapiz de Fionavar II) de Guy Gavriel Kay
Para muchos aficionados a la literatura fantástica Guy Gavriel Kay es un nombre de obligado conocimiento. Sin embargo, su trilogía El tapiz de Fionavar no lo hace en absoluto merecedor de tan alta estima (por suerte son muchos admiradores los que afirman que se trata de, posiblemente, su peor obra). Si El árbol del verano, título primero de esta trilogía, no terminaba de convencer, Fuego errante termina casi por disipar el interés del lector por conocer el final de la historia con Sendero de tinieblas.

¡Y ya está! Con esto ponemos fin a nuestras macro-recomendaciones navideñas. No dudéis en comentar sobre vuestras impresiones, estéis de acuerdo con nosotras o no, y, si tenéis algún tipo de recomendación, no dudéis en hacerla. Nos encanta hablar con vosotros, pero no lo hagáis siempre por privado. ¡Dad la cara, cobardes!

¡Y feliz Navidad!
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