La novela que os traemos hoy no es una de las más populares en las reseñas que encontraréis por Internet y seguramente tampoco la encontraréis en las lista de clásicos imprescindibles que todo el mundo debería leer.
Sin embargo, su autora es bastante conocida gracias a obras como Viento del este, viento del oeste y La buena tierra, que la hicieron ganadora tanto del Premio Nobel de Literatura en el año 1938 y el Pulitzer en 1935. Hablamos de Pearl S. Buck, una estadounidense que pasó la mayor parte de su vida en China, contagiándose poderosamente de su cultura, como ya veremos más adelante.
La madre es una novela inspirada por el contacto que Pearl S. Buck tuvo con los sectores más desfavorecidos de China, en este caso concreto de las mujeres trabajadoras en los campos. Con esta historia, la autora quiso reivindicar la desprotección de la que eran víctimas estas mujeres.

La premisa es tan simple como esta, pues la historia gira entorno a la vida de esta familia una vez que el padre desaparece. Una vida que, como decimos, no es más espectacular que la de cualquiera de sus vecinos. A pesar de esto, no resulta indiferente al lector: los sentimientos de la protagonista son tan poderosos como los de cualquier heroína literaria, y su valor para afrontar los problemas no es menor. Ella es el eje de toda la novela y el resto de los personajes enfatizan esa sensación, ya que los vemos únicamente a través de sus interacciones y su relación con ella.
Si algo enseña esta novela es que cualquier persona, por pequeña que se vea a sí misma, tiene el poder de plantar cara a las vicisitudes de la vida y las alegrías aparecen cuando y donde menos te lo esperas. Es, como ya hemos dicho, una denuncia social a la situación de desamparo de estas mujeres del campo, sin cultura, fáciles de engañar y que no tienen escapatoria de la presión social que su propio pueblo puede ejercer sobre ellas si caen en desgracia, como sucedería en la novela si alguien supiera que el marido de la protagonista la ha abandonado.
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La autora, Pearl S. Buck. |
Además de la historia, creemos necesario señalar que lo que más disfrutamos ambas en la lectura de esta novela fue el estilo de la autora. A pesar de ser estadounidense, el estilo literario es típicamente oriental. La belleza y serenidad con la que describe los lugares, las situaciones y, especialmente, los sentimientos, es lo que hace de esta obra algo especial y deliciosa de leer.
Posiblemente Pearl S. Buck haya dejado una parte de sí misma en la protagonista, especialmente en su anhelo por tener hijos, ya que la propia autora solo pudo tener una hija que padecia de retraso mental severo, y tras cuyo parto le tuvieron que practicar una histerectomía. La impotencia de no poder tener más hijos a los que amar dentro de un matrimonio especialmente tormentoso como el suyo, sin duda debieron inspirar bastante este relato.
Es una verdadera obra maestra que, sin embargo, seguramente no gustará a aquellos que nunca se hayan alejado de las obras de corte occidental que son las más abundan en nuestras librerías y bibliotecas. Pero para aquellos que ya se hayan adentrado en la literatura oriental o deseen darle una oportunidad, creemos que La madre no les decepcionará.